A Valentina Rodas Cárcamo no hay quién la frene en sus aspiraciones de ser campeona. Siempre va adelante, inclusive en las categorías, algo que en principio preocupó a sus padres porque le toca enfrentar a chicas mayores que ella.
El año pasado, por ejemplo, debutó en el circuito nacional en 12 años cuando apenas tenía 10 (nació el 19 de enero de 2005 en Medellín) y terminó en el puesto 12 del ranquin. Y su mamá Diana Marcela cuenta que ya le ha manifestado el deseo de jugar en sub-14.
En días recientes ganó el Festival de Festivales de la Corporación Los Paisitas, al superar a Isabella Rivera, número dos del país en sub-12.
El tenis llegó a la vida de Valentina cuando tenía 5 años. Su papá (Pascual) estaba viendo un partido y la invitó a sentarse con él y al final la pequeña quedó encantada con el juego de la rusa Maria Sharapova. “Me gusta por lo fuerte que pega y por su movilidad. En hombres mi preferido es Rafael Nadal, es un guerrero, todo lo lucha”, relata esta chica de tez trigueña y de 1,62 metros de estatura.
El primer deporte que practicó fue el patinaje, una experiencia fugaz porque una vez se cayó y, dice, no quedó con ganas de volver.
Ahora todo el empeño se lo pone al tenis, al que le dedica muchas horas. Se levanta a las 6:30 a.m., va al colegio Madrid Campestre en Robledo donde cursa el sexto grado y allí está hasta las 2:00 p.m. Media hora después emprende su viaje a la Liga de Antioquia a entrenar hasta las 6:30 p.m. “Claro que me canso, pero es lo que me gusta; quiero ser profesional”.
En la academia y a pesar de sus constantes viajes a torneos, también rinde. La clase de inglés es la que más disfruta, pues la complementa una vez por semana en Eafit. Tampoco ha dejado de lado a sus amigos y familiares, en especial sus primos, su hermanito Samuel (de cuatro años) y las compañeras de colegio con las que se reúne constantemente. “Es conversadora y divertida”, dicen los allegados de esta integrante de la Selección Antioquia.
El entrenador Jaime Restrepo señala que Valentina tiene buen biotipo, disciplina y gran actitud en la cancha. Y su mamá considera que posee convicción, pues les pide que crean en ella. “Sus triunfos, aprendizaje y gusto por el tenis nos impulsan a apoyarla”.
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