Década de los 80. Tokio es destruida en una aparente explosión nuclear, lo que hace estallar la Tercera guerra mundial.
Casi medio siglo después, la metrópoli es reconstruida pero su sociedad no. Corrompida desde sus cimientos, la capital nipona está llena de bandas, terrorismo y un gobierno represor.
En aquel ambiente hostil se desarrolla la historia del protagonista: Shotaro Kaneda, y quien en su emblemática motocicleta roja lidera un grupo antigobierno.
Este se ve enredado en una investigación que el ejército realiza con niños que al parecer, luego de la explosión, han adquirido poderes sobrenaturales.
Allí es donde entra Akira, que para algunos es un mito, pero para otros es el chico que con sus poderes iniciará una nueva era en la Neo-Tokio.
Un cómic de culto
La historia, creada por el artista japonés Katsuhiro Otomo en 1982 y que se publicó hasta 1989, recibió hace poco el Gran Premio en la edición 42 del Festival Internacional del Cómic en Angulema, Francia.
Reconocimiento al manga y al padre que hizo que otros genios como Toriyama de Dragon Ball fueran tomados en cuenta.
“La fresca desmesura de Akira fascina no solo por su tema, sus personajes, sus ambientes y su gusto omnipresente por el dibujo, sino también por su excepcional exigencia estética, que la convirtió casi instantáneamente, desde su publicación, en una obra de culto del noveno arte”, indicaron los organizadores del Festival a Efe.
Para sus seguidores, “Akira es quien le abrió las puertas al manga hacia el mundo occidental en los 90”, como lo cree Laura Lockhart.
Otros conocedores como Gapex Gamora o Comemente, como lo reconocen en las redes sociales, aseguran que la importancia de la obra de Otomo está en que fue “el primer Manga que publicó Marvel Comics en Estados Unidos, pero más importante fue que le encargaron a Steve Oliff colorearlo para hacerlo ‘más atractivo’, resultando el primer cómic íntegramente coloreado de forma digital, con lo que nació una era”.
El uso de la ultraviolencia y la muestra de un terror posapocalíptico desde un punto de vista no religioso hicieron de Akira el cómic que revolucionó en su época.
Su legado seguirá inspirando a los nuevos creadores que ven en los cómics una forma válida para contar historias .