“Quiero decirles que solo las ballenas pueden nadar hacia la profundidad”, dijo este domingo el actor Brendan Fraser al recibir la estatuilla del Óscar en la categoría de Mejor Actor. La alusión al más grande de los mamíferos tiene una doble razón: ese es el título del filme que protagonizó para ganarse el favor de la Academia de Hollywood y también es una metáfora de su carrera, una por la que hasta hace menos de un año muy pocos habrían apostado unos cuantos dólares.
Y es que hasta su aparición en The Whale —dirigida por Daren Aronofsky— casi nadie tomaba en serio a un actor conocido por filmes de acción con dosis de comedia. Antes de darle vida a Charlie —un profesor de escritura de más de doscientos kilos asolado por el remordimiento y las cardiopatías— la trayectoria de Fraser incluía títulos del estilo de George of the Jungle y la trilogía de la Momia, películas con buenos números en la taquilla pero muy lejanas de las simpatías de la crítica.
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Fraser nació en 1968 en Indiana y tuvo su primer papel en Dogfight, un filme cuyo reparto fue encabezado por la estrella ascendente del momento, River Phoenix, hermano de Joaquin Phoenix y muerto a los 23 años. Sin embargo, su salto a la fama lo dio con la película School Ties, en la que lideró una nómina que incluyó a Matt Damon y a Ben Affleck.
Muy pronto su temeridad en los escenarios —ha sufrido numerosas lesiones en los procesos de filmación— y su buen sentido del humor lo hicieron uno de los intérpretes predilectos de las producciones pensadas para el gran público. Sin embargo, su estrella no alcanzó para salvar del fracaso a películas del tipo de En pata de guerra —calificada por la crítica como la peor de 2010— y Pawn Shop Chronicles. Y es que salvo su participación en Crash —ganadora del Óscar en 2004— y en The Whale, Fraser no ha sido un actor de filmes con altas exigencias dramáticas.