Uno de los retos que tiene el transporte público es el de mover la mayor cantidad de personas, con eficiencia, y también con el menor impacto ambiental. Y en esa tarea se presentan ideas que a primera vista resultan curiosas.
Es el caso de la línea de buses de la ciudad inglesa de Reading. Allí, una flota de 34 autobuses- la quinta parte de la flota de la ciudad- funcionan a partir del gas natural comprimido que se obtiene de las heces producidas por la vacas de la región.
“El gas en si no es nada nuevo. El primer autobús de gas se produjo en la década de 1920 y ahora se utiliza ampliamente en Suecia, Australia, Islandia y Noruega. Es una tecnología probada que utiliza el combustible más amigable CO2 disponible. Lo que es algo inusual es que el...