“Uno tiene dos caminos: o te dejas caer o te levantas. Uno de dos, no hay más”. Sandra María Bedoya Martínez habla de la vida con la misma convicción con la que ha construido su trabajo porque para ella siempre hay una forma de volver a empezar y de poner lo aprendido al servicio de otros.
Estudió Administración Pública y Administración Comercial mientras desempeñaba sus tareas de madre cabeza de hogar de tres hijos. Su interés por lo público nació al ver cómo un funcionario trataba mal a un campesino. Desde entonces entendió que quería trabajar para las comunidades, aunque también descubrió que los trámites y presupuestos del Estado podían limitar las respuestas que buscaba dar.
Así nació la Fundación Agencia para la Planificación y Gestión Integral de Futuro “Agencia Futuro”. La organización desarrolla proyectos de triple impacto: económico, social y ambiental, con una mirada que busca conectar las necesidades del territorio. Agroecología, juventud rural, turismo, educación, discapacidad, soberanía alimentaria y recuperación de saberes hacen parte de ese trabajo.
En Barbosa, uno de los procesos que más la entusiasma es la Alianza de Barbosa por el Agro y el Arte, un colectivo conformado por 22 mujeres y tres hombres. Allí confluyen personas dedicadas a la agricultura, los alimentos y las artesanías, con un propósito que Sandra considera fundamental: fortalecer la autonomía económica de las mujeres y construir una organización que, en el futuro, pueda convertirse en cooperativa y caminar por sí misma.
La apuesta por el campo también llega a los niños. Las casas comunitarias de semillas buscan recuperar conocimientos
y acercar a las nuevas generaciones a la agroecología. Sandra recuerda el caso de una niña que, después de conocer el proyecto, decidió formarse en manejo de semillas y sueña con ser agroecóloga. “Un niño contempla la semilla y se enamora”, dice.
Para Sandra, transformar también significa aprender. Por eso, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia terminó convirtiéndose en una aliada. Al comienzo la veía como un gasto más para una fundación con recursos limitados, pero comenzó a participar en sus programas y encontró herramientas para mejorar su trabajo. Ha pasado por Fortalecer, Iniciación Digital, Formación para Crecer y Círculo de Mujeres, además de recibir asesorías en contabilidad, planes de negocio, registro de marca, redes sociales y comercialización.
“Yo recibo mucho más de lo que yo aporto”, dice sobre la Cámara. Para ella, emprender también significa aprender, sumar voluntades y abrir caminos para otros. “La vida tiene sentido en la medida del servicio”.