Alba Luz no dejaba de accionar la cámara integrada en su teléfono inteligente. No ocultaba la emoción al señalar que el modelo era igualito al que tenía su hijo, pero ya "real".
Ella, una bogotana que está de turismo esta semana en Medellín, disfrutando la Feria de las Flores, se encontró en la mañana de ayer en una vitrina con el abuelo del carro que posee su hijo.
Un topolino rojo, en escala 1:24, era el objeto de los disparos de su cámara, imágenes que de inmediato enviaba a su hijo, que le preguntó, incluso, cuánto valía.
Pero esta vez el carro no estaba en venta. Hace parte de los más de 400 modelos a escala que se exhiben en el Centro Comercial Los Molinos, que ya convirtió esta muestra en una de las imperdibles de la Feria de la Flores.
Ese topolino es un referente de la industria. Y el interés de Alba Luz de la Rosa en él es porque tiene rasgos muy similares del Fiat 500 actual -casualmente también rojo- que su hijo maneja en Bogotá.
Entre las muestras en la exhibición también se puede apreciar una completa muestra de coches fúnebres, desde un carruaje usado a finales del siglo 19, hasta un Aston Martin Lagonda.
Si usted es una de las 46 mil personas que pasarán este mes por el sitio, mírela con tiempo. Ahí podría estar el carro de sus recuerdos, o de sus sueños, aunque sea a escala
Pico y Placa Medellín
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