<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
A Rafael le falta un tornillo
  • A Rafael le falta un tornillo | Donaldo Zuluaga, Cortesía
    A Rafael le falta un tornillo | Donaldo Zuluaga, Cortesía
Natalia Estefanía Botero | Publicado el 31 de julio de 2011

Es por esa manía de observarlo todo, pero no con sus ojos, sino desde ese mundo de la imaginación que habita, que Rafael García Vergara, vio un pequeño personaje en un macho para manguera. Aún no sabe para qué funciona, poco importa. Su mente va más allá de la funcionalidad de un objeto.

Al macho le atornilló un cuerpo y le pegó unos brazos, que le permitieron crear a Rafael, un alter ego fotoilustrado, el personaje principal de su libro ¡Te falta un tornillo!, en el que reafirma, a través de un relato sencillo, que la realidad y la fantasía son lo mismo.

Él lo ve clarísimo, en especial cuando un par de serruchos se alinean en el justo ángulo:

-"¡Mamá, mamá!, un ejército de dientes me quiere comer, dice Rafael.

-¡Qué disparates dices, mi amor, ¡Te falta un tornillo!".

Nada es literal en su ilustración. Todo alude. Todo, porque este pequeño, como el mismo Rafael, ve cosas donde otros observan lo mismo, sin sorprenderse. "A veces creo que solo tengo un sentido, la vista y los otros se subyugan a éste", dice.

Para este libro se pasó seis meses recorriendo ferreterías. Un cable largo blanco es el cuerpo de un caracol y un plafón de electricidad es la nariz de un marrano. Los serruchos arman las fauces de un cocodrilo y los tornillos son la melena de un sonriente león.

Aunque no hay que describirlo, es que todo en su trabajo es simple, pero a la vez profundo.

Sonríe cuando los niños ven su trabajo, ellos entienden al instante, como también terminan por hacerlo los adultos. Y les queda esa manía de cazar rostros en piedras gigantes al lado de los ríos, o de ver vacas o leones, colgados en rejillas de ferreterías.

Por eso será que "no me gusta tomar fotos a lo que respire", añade con una sonrisa.

Su trabajo está en los objetos, los que bajo su mirada, simplemente revela su lado vivo. Un papel de lija en sus manos es el espacio infinito, esa zona profunda, donde están las galaxias del universo.

Siempre ha sido así, cuenta. De allí ha desarrollado su habilidad para contar historias gráficas, que recrea con técnicas mixtas. En especial, esas que son propias, que van a un ritmo distinto de su trabajo como diseñador para varias empresas de la ciudad.

Cada vez quiere dedicarle más tiempo a sus proyectos editoriales. Por ahora, batalló para sacar ¡Te falta un tornillo! , en pasta dura y a un precio módico para un libro con tanto proceso. Él cree que lo ameritaba.

Con ello lo puso a competir con otros de afuera. Algunas de las imágenes fueron seleccionadas para el Primer Catálogo Iberoamericano de Ilustración, en México.

Aspira a que sus textos hagan parte de talleres de lectura para niños. La idea es contar, pero también reflexionar, a partir de lo que más le gusta, ese malabar de imágenes que no siempre parecen lo que son.