Carlos Andrés Pérez, quien gobernó a Venezuela en dos ocasiones, murió en Miami y hoy la polémica se centra en torno a la posibilidad o no de ser enterrado en su tierra.
Así lo deseaba él, solo que quería que esto ocurriera cuando Hugo Chávez ya no estuviera en el poder.
Un deseo que comparten muchos venezolanos que quieren vivir en paz en su Nación y también quienes han tenido que partir al exilio.
De momento, no parece posible que los venezolanos le den el último adiós al expresidente, quien será recordado por sus connacionales con un sentimiento de ambivalencia: como un líder de férrea vocación democrática, pero también como político envuelto en escándalos por corrupción. También como el presidente que nacionalizó la industria petrolera, con aciertos y errores que quedan a juicio de la historia. Paz en su tumba.
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