Una faja en su muslo izquierdo es la prueba reina: "no quemé tiempo, sí estoy contracturado", muestra Andrés Saldarriaga, custodio de un arco que enfrentará al goleador Tolima.
A Saldarriaga, hace tres días, le llovieron insultos de los rivales y aficionados en Magangué. También los aplausos de los naranjas, que hoy están cerca de la clasificación. "Estaba lesionado y todos alegaron dizque porque estaba quemando tiempo. Tengo una contractura que no me dejaba jugar, no fingía", sostiene el arquero, mientras esboza una sonrisa cuando recuerda el empate rescatado, que hoy los tiene a un paso de los cuartos de final.
La experiencia le ha traído cosas buenas. Hace unas semanas "frentió" a Máyer Candelo antes de un penalti. "Le dije que si la picaba como contra Nacional, la paraba de pecho y él quedaría en ridículo, todo con respeto". El balón fue a un poste y el partido, victoria naranja.
Esa curtida también ha sido para mal. Hace cinco años, en un duelo Nacional-Tolima, le tocó ir cinco veces por la pelota a su red, en una derrota 5-1. "Son partidos atípicos, salidos de lo común. Esa vez, igual, nos hicieron tres penaltis, y el mismo árbitro. Cosas que tratás que no se repitan y de las que, seguro, tenés que aprender".
Esta noche volverá a retarse con el vinotinto y oro que lo hizo sufrir hace cinco años. Han pasado muchas tardes de fútbol desde ese momento, pero la consistencia del rival se mantiene: "ha demostrado ser uno de los mejores en los últimos años, con regularidad, pero nosotros vamos por lo nuestro. No solo a empatar, vamos por una victoria".
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