Ya había sido el mejor del continente tres veces. Pero ganar en los Juegos Panamericanos, tenía a Andrés Felipe Rendón con una sonrisa eterna.
Este manizalita, de 31 años y corta estatura, se convirtió en otro de los palazos de las justas, al quedarse con la medalla de oro de los 60 kilogramos del karate, una prueba que llegó casi de agáchese a Guadalajara, y hoy salva la papeleta de los deportes de combate, hasta Rendón, en blanco de triunfos.
Con un camino perfecto en el gimnasio San Rafael de la capital tapatía, Rendón puso la nota en un día en el que los ojos estaban puestos sobre Caterine Ibargüen. Andrés Felipe venció en el combate por el oro al dominicano Norberto Sosa, gracias a un resultado total de 8-0.
"Quería ganar esta medalla, era mi objetivo, ya había ganado tres veces el Panamericano, pero estaba esperando los Juegos. Me preparé solo para esto", sostuvo Andrés, quien en el camino al oro sacó del tatami al chileno Miguel Soffia, al salvadoreño David Pérez, al estadounidense Adam Brozer y al brasileño Douglas Brose.
El trabajo fue a conciencia. Durante todo el año ni desempacó la maleta, pues se mantuvo en plena competencia en Estados Unidos, España, Alemania y varios países de la región. "Los últimos 25 días de preparación fueron con todo, mentalizado en esta medalla", dice el chico, formado por Barlahan Henao, hoy asentado sobre suelo antioqueño.
Con el equipo más reducido de todos los deportes de combate (solo tres, junto a Paula Ruiz y Yílber Ocoró), el karate sacó la cara, y borró los dos bronces de lucha, el logrado por el judo y el de taekwondo, como el más ganador entre los combatientes. "Es lo máximo que puedo ganar en Juegos, porque no somos Olímpicos. Pero mi nueva ilusión es ir al Mundial y ganar allá".
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