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Antibióticos no son para la gripa

14 de marzo de 2009
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En 1992 la Academia Nacional de Ciencias, de Estados Unidos, informó sobre un nuevo y peligroso fenómeno: la aparición de nuevas enfermedades resistentes a los antibióticos.

Diecisiete años después el fenómeno se ha convertido en la existencia de cepas bacterianas multirresistentes. Es decir: bacterias que antes se controlaban con alguna penicilina, como la amoxicilina; o un macrólido, como la eritromicina; o aminoglucósidos, como la gentamicina; ahora no.

Esto, explicó el médico Víctor Ramos González, ha llevado a que en la práctica clínica sea necesario recurrir a medicamentos de última generación con los costos y riesgos que eso implica. Pues son más caros, más tóxicos y puede ser necesaria una mayor cantidad para combatir una bacteria.

Y aún así, pueden no ser efectivos, lo que ha aumentado el número de fallecimientos por infecciones bacterianas en los hospitales, por ejemplo.

Para la muestra, un botón: la Agencia de Protección de la Salud del Reino Unido, en un estudio presentado en septiembre de 2008 , señaló que cada año aparecen en Gran Bretaña alrededor de 20.000 infecciones de la corriente sanguínea causadas por Escherichia coli , una bacteria que puede causar infecciones graves e incluso muerte.

Eso es grave, pero lo más impactante es que el 12 por ciento de éstas no responden a los tratamientos con antibióticos.

La resistencia ocurre cuando las bacterias cambian o se adaptan para sobrevivir a la presencia de los antibióticos producidos para matarlas.

En algunos casos se vuelven tan resistentes que no hay medicamentos efectivos que puedan combatirlas. Un caso común es el del Staphylococcus aureus resistente a meticilina.

El uso correcto
La responsabilidad sobre el uso y el abuso de los antibióticos recae tanto en el paciente como en el médico... y en las farmacias y droguerías.

En los primeros porque hizo carrera, no solo en Colombia, sino alrededor del mundo, de su uso indiscriminado. "La gente va a la farmacia y pide amoxicilina como quien dice déme un champú... ¡y se lo venden!", manifestó el internista Juan Carlos Álvarez.

Al respecto, explicó la coordinadora de Vigilancia y control de Medicamentos de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia, Susana Rendón Noreña, que la legislación en Colombia reconoce cuatro categorías para comercializar medicamentos: con fórmula o prescripción bajo fórmula médica, medicamentos de control especial, de uso hospitalario y de venta libre.

Los antibióticos pertenecen a la primera categoría y solo deberían ser vendidos con la condición de enseñar la indicación del especialista. "En el rótulo, en el frasco, dicen, con prescripción bajo fórmula médica".

Cuándo sí, cuándo no
Álvarez y Ramos González coincidieron en dos aspectos: solo los médicos deberían decidir cuándo son necesarios los antibióticos y dos, cuáles se deben de usar.

Van más allá: la elección de estos debería basarse en análisis micro biológicos y solo cuando haya una certeza de la infección y mucho mejor si se identifica cuál es el antibiótico más sensible para cada una de éstas.

"El uso rutinario es una práctica médica desaconsejable", agregó Ramos González.

Los antibióticos, además, solo funcionan contra las infecciones causadas por bacterias, hongos y ciertos parásitos.

No tienen ninguna acción benéfica contra infecciones causada por virus, es decir, no sirven para gripas, toses o dolores de garganta.

Es más, tomar antibióticos para tratar un virus puede hacer más daño que bien: no curan la infección; no evitan el contagio y puede ser que causen efectos secundarios nocivos, como reacciones alérgicas.

"Todo este tema es muy delicado y es una lucha que empezó ya hace varios años por indicarle a la gente que no se debe automedicar, pero es un mensaje que aún no cala en la población", insiste Álvarez.

Sin embargo todo esto puede resumirse en algo muy sencillo: el mal uso de estos medicamentos puede causar que, la próxima vez que usted realmente necesite un antibiótico, éste no le sirva. Es una posibilidad de la que vale la pena cuidarse y solo se requiere un poco de responsabilidad.

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