Este Clásico RCN lo disfruté desde el primer día, y por eso me alegra tanto la victoria. Gocé etapa por etapa, sufrí en los momentos claves, reí con los compañeros, viví un buen ambiente. Es una de las mejores experiencias de mi vida como ciclista.
Sufrí en tres etapas claves, pero al estar adelante se vive de una manera diferente. Hay momentos de dificultad que tienes que superar, donde sientes que vas al límite, pero no tienes que entregarte. Y esos sufrimientos fueron en La Línea, aunque tuve un buen descenso; y en la subida a Jericó, donde pude soportar los arranconazos de Sergio Luis Henao. Son momentos duros, pero tienes que pasar sobre ellos para poder coronarte campeón.
Nunca tuve un momento en el que pensé que no podía. Hubo instantes en que me soltaron, pero siempre sentía fuerzas y me decía que no iba a perder. Para mí, el descenso de La Línea fue vital para la carrera.
El Clásico se empezó a ganar el primer día. El que pega primero, pega dos veces. Con ese triunfo el equipo se tomó mucha confianza, no dejamos nunca el liderato. Fue una buena estrategia hacer un equipo fuerte en contrarreloj y ahí fue que empezamos a ganar.
Los pelados, tanto los de GW Shimano como los de Chaoyang, hicieron un esfuerzo grande, tanto cuando estaba Marlon Pérez como líder, como con Iván y luego conmigo. Dieron su máximo rendimiento y los resultados se vieron. A los jóvenes les hemos enseñado a disfrutar del ciclismo, a sufrir y a gozar en la bicicleta. Enseñar es algo que me gusta. Para mi es una alegría gigante ser campeón. Tuve al frente rivales jóvenes, que vienen pidiendo espacio como Sergio Luis Henao y Rafael Infantino, chicos muy fuertes y que son el presente y el futuro en Colombia.
He tenido buenas victorias en mi carrera, pero la del Clásico es una que me faltaba, sobre todo, porque mis hijos me pedían que ganara algo grande en Colombia. Para ellos va esta alegría de ser campeón.
*Especial para EL COLOMBIANO
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