<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
“Aspersión con glifosato no funciona”
  • Aspersión con glifosato no funciona | Foto archivo
    Aspersión con glifosato no funciona | Foto archivo
Por MARÍA VICTORIA CORREA | Publicado el 20 de octubre de 2013

Ir más allá de la aspersión aérea con glifosato sobre los cultivos ilícitos y avanzar en estrategias de interdicción son las propuestas que hace Daniel Mejía Londoño, presidente de la Comisión Asesora para la Política contra las Drogas y director del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas de la Universidad de los Andes.

La iniciativa del experto no es gratuita, ni llega en paracaídas. Sino después de que Colombia conciliara con Ecuador la demanda que puso este país ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por las fumigaciones con glifosato en la zona de frontera.

¿Cuál es su percepción sobre la posición del Gobierno frente a la aspersión?
"Hay dos posiciones en el Gobierno: una que sigue la misma línea que ha trazado el presidente Juan Manuel Santos que dice que vamos a dar un debate, que vamos a revisar los estudios, que vamos a hablar con personas independientes que nos digan si la política está funcionando. Por el otro lado, está la Cancillería que tiene una opinión que obedece a una presión debido a la demanda de Ecuador, que se iba a perder, claramente se iba a perder, pero por esa presión interna no se pueden salir de la línea que ha trazado el presidente Santos de estudiar la política. Nadie aquí está hablando de dejar de combatir el narcotráfico, no, eso no es. Lo que estamos diciendo es que hay que combatirlo de manera más eficiente, más respetuosa con los derechos humanos, de manera que promueva el desarrollo rural, que fortalezca las instituciones del Estado. La aspersión no hace eso, no promueve el desarrollo. No reduce los cultivos ilícitos de manera significativa".

¿Cómo recibió la noticia de la conciliación con Ecuador?
"Con sorpresa. En una reunión desafortunada que tuve en la Cancillería, les sugerí que conciliaran y que revaluaran la política, pero conciliaron con Ecuador y nunca llegó el anuncio de reconocer que la aspersión con glifosato no está funcionando. Se requiere más interdicción, más destrucción de laboratorios de procesamiento de cocaína, más lucha contra las organizaciones criminales y menos medidas contra los campesinos".

¿Qué ha encontrado en sus estudios sobre el glifosato?
"El primer estudio salió en diciembre del año pasado y es sobre la efectividad de las campañas de aspersión aérea sobre los cultivos de coca, es decir, mide el impacto. Fue financiado en parte por el Ministerio de Defensa. Ahí encontramos que la aspersión aérea sí tiene un impacto negativo en ellos, pero el impacto es bastante pequeño. Por cada hectárea asperjada, los cultivos de coca se reducen más o menos en 0,15 hectáreas, que a mi juicio es una efectividad bastante pequeña".

¿Y hay otro estudio?
"Sí, salió a mitad de este año. Es el estudio que mide el impacto de la aspersión aérea con glifosato sobre la salud. Ahí evaluamos una serie de diagnósticos médicos y el efecto que el glifosato tiene en diferentes municipios. Lo que encontramos es que la aspersión aumenta la probabilidad de sufrir diagnósticos relacionados con problemas dermatológicos y aumenta la probabilidad de abortos. En el estudio no encontramos ningún efecto significativo de enfermedades respiratorias. El Estado colombiano no puede, porque un grupo de campesinos estén relacionados con una actividad ilícita, responder con una política que pueda afectar su salud".

¿Con qué estudios se presentó la Cancillería en su defensa en La Haya?
"Lo que yo entiendo es que se presentó con un grupo de estudios que hizo la OEA, en el 2009, que creo que salieron publicados en el 2010, casi todos son estudios toxicológicos, en experimentos controlados en laboratorio. Son estudios que pueden ser serios, no estoy cuestionándolos y fueron contratados por la Cicad. Hay otro estudio, que entiendo utilizó la Cancillería hecho por contratistas de Monsanto (empresa de productos químicos, entre ellos el glifosato)".

¿La Cancillería manifestó interés por sus estudios?
"Interés porque les estaban haciendo daño. Ellos vinieron a mi oficina y me dijeron que habían encontrado un estudio mío que los ecuatorianos estaban utilizando, que muestra que la aspersión tiene unos efectos muy pequeños sobre los cultivos. Ellos ya tenían ese estudio, eso es cierto. Lo que les dije era que tuvieran cuidado que había otro estudio que estaba por salir que mide los efectos sobre la salud. Ahí fue donde me preguntaron cuándo iba a publicar el estudio y dije que saldría en el segundo semestre de este año en un libro de la Universidad de los Andes sobre los costos del conflicto en Colombia. Es ahí donde me plantean la posibilidad de que el estudio saliera después de septiembre, luego del fallo de La Haya".

¿El gobierno de Ecuador lo ubicó en algún momento?
"Nunca. Ellos utilizaron mis estudios, pero a mí nunca me llamaron. Me sorprende y hubiera sido muy incómodo".

¿Usted cree en la erradicación manual?
"La erradicación manual es igualmente costosa. La cantidad de erradicadores que han muerto es muy alta. No podemos seguir haciendo políticas poco efectivas con costos colaterales muy altos para el país, solo para que llegue menos cocaína a Estados Unidos. Lo que hemos mostrado es que la efectividad de la otra estrategia antidrogas, que es ir a eslabones más arriba de la cadena de producción, ir contra los laboratorios, contra los envíos de cocaína, son mucho más efectivos y esas estrategias sí que golpean el negocio del narcotráfico. También funciona el desarrollo alternativo bien hecho, integral. No es ir a darles a unos campesinos 10.000 dólares para que en un año se pasen a cultivar cacao. Se trata de llevar a estas zonas desarrollo integral. Presencia estatal".

¿Tiene algún interés político al generar este debate?
"No. Ninguno. Soy investigador".