Las batallas de los Pinzón han sido contra un liposarcoma y frente al cronómetro.
Mientras José Ómar celebra la victoria ante la enfermedad, su hijo Ómar Andrés levanta los brazos, rumbo a los Olímpicos de Londres-2012.
Largo ha sido el trajín del papá del nadador, ese que le ha valido a éste emular de cierta manera el esfuerzo del padre, quien a la distancia disfruta de los éxitos de Ómar en su paso por las Copas del Mundo de la Fina de piscina corta.
Pero no solo deportiva ha sido la lucha de Ómar Andrés, ya que los meses previos a los Juegos Panamericanos y del viaje al Lejano Oriente, estuvieron acompañados por problemas de orden físico, los que tuvieron que ver en su rendimiento.
Cuenta José Ómar, quien en esa cotejación en pro de su vida perdió el riñón derecho, que el muchacho no pudo estar en 37 entrenamientos debido a una gripa terrible que atacó al doble medallista de oro de Shangai y Pekín, previo el Mundial, y posteriormente un espasmo muscular en la espalda que le impedía moverse, antes de los Juegos Panamericanos de Guadalajara.
El Mundial de Shangai le dejó al bogotano el puesto 13° en los 200 espalda, con 1.58.95, y los Panamericanos celebrados en Guadalajara, una medalla de plata, cuando cayó con el brasileño Thiago Pereira, con tiempo de 1.58.31.
"Estos triunfos de Ómar Andrés en Shangai y Pekín nos ponen a soñar. Yo creo que figura dentro de los cinco mejores del mundo de los 200 espalda y como lo veo, estará en la final de los Olímpicos de Londres", asegura José Ómar, quien ha seguido al pie la carrera de su hijo, que tiene el puesto 26 en el ranquin mundial de las Copas del Mundo de la Fina.
El batallar de Pinzón García será este fin de semana en Tokio, Japón, hasta donde llegará la energía, esa que le regala su padre, que es otro enorme ganador.
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