Tres días después de cumplir 23 años, Kevin De Bruyne lo celebró con un gol que le abrió el camino a Bélgica para lograr la histórica clasificación a los cuartos de final. Romelu Lukaku, quien saltó desde el banco, asistió en el primero y anotó el segundo.
Julian Green, que entró en tiempo de prórroga a los 105 minutos de un partido que terminó sin goles en el tiempo reglamentario, puso el 2-1 dos minutos después y el encuentro entró en un estado demencial. Digno de esta fase.
Cualquier cosa pudo suceder en las porterías de un Tim Howard, que sostuvo la estantería de Estados Unidos hasta el gol de De Bruyne a los 93, y de Thibaut Curtois, que debió trabajar sin respiro en los últimos minutos locos en que Estados Unidos buscó la heroica de llevar el encuentro a los penaltis.
Argentina será el nuevo escollo de Bélgica, en cuartos de final el sábado 5 de julio.
Como en el comienzo del partido, en el arranque del segundo tiempo Tim Howard salvó a Estados Unidos. Y Howard fue el culpable del cero que primó en el tiempo reglamentario pues nadie más que él apareció pasar salir al paso de los jugadores belgas.
Los Diablos Rojos generaron vértigo con sus desbordes mientras el equipo de las Barras y las Estrellas se mostró partido en dos, timorato y encomendada a los pelotazos desde el fondo, donde estaba atrincherada hasta con siete jugadores. Esta fue la radiografía de un encuentro abierto en el que Bélgica se asomó para golpear más al rival y Estados Unidos parecía dispuesta a aguantar el castigo y esperar paciente la hora de asestar su golpe.
Ganó Bélgica por capacidad individual y por tomar la iniciativa en la mayor parte del juego. Estados Unidos, aunque generó opciones, se acordó de arriesgar muy tarde y no alcanzó a llevar la definición a la tanda de penaltis.
Así terminó la fase de octavos de final, instancia que tuvo la particularidad de que todos los ganadores de grupo avanzaron. Habrá descanso hasta el viernes 4 de julio, que empiezan los cuartos.
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