En un acto de soberanía, dignidad y civilidad, inédito en una gran ciudad, en las elecciones del pasado 30 de octubre, el pueblo de Bello rechazó, votando en blanco, el acto de circo con el que la denominada "casa Suárez" y otros jefes políticos tradicionales pretendían hacerse al poder, presentándose a la contienda electoral con un candidato único.
La burla, típica de los peores tiempo de la costa Caribe, cuando un gamonal, a punto de trago y acordeones, se presentaba a la contienda electoral con candidato único, con ropaje de conciencia única, ya que uno bastaba para ganar.
Pese a su soledad, al abandono y a la presión de grupos armados que se mueven libremente por todos los barrios, los bellanitas no cayeron en la trampa.
En una demostración de que eran mucho más que sus dirigentes, borraron sus aspiraciones politiqueras y obligaron a la Registraduría Nacional del Estado Civil a citar a nuevas elecciones para mañana.
En la jornada, los electores deben mantener su independencia para no dejarse acorralar, conducir o cabestrear por candidatos que representen intereses particulares y que jamás acogerán como causa propia las demandas ciudadanas.
Esta vez los bellanitas podrán escoger entre seis opciones, representantes de diferentes partidos y movimientos, pero también queda abierta la propuesta del voto en blanco.
Bello debe mantener en alto su espíritu de dignidad democrática y sufragar a conciencia. El voto debe ser una expresión de dignidad.
Sería una gran frustración que después del acto del 30, que partió en dos la historia democrática de esta población del Valle de Aburrá, la segunda ciudad de Antioquia, sedienta de educación, salud, empleo y otras demandas sociales, terminara entregando el poder a quien no lo merece.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8