Como dicen los niños, cero y van 905 planetas extrasolares confirmados y 3.573 candidatos aún en confirmación. Muy pocas Tierras en esa jauría de mundos, la mayoría no muy alejados de nuestro Sistema Solar habano en términos astronómicos.
La gran misión de los científicos sigue siendo encontrar planetas en zonas habitables y... ¡bingo…: hallar vida.
La búsqueda en los dos últimos años se ha abierto a otros cuerpos: planetas en torno a estrellas enanas rojas, las más abundantes en la galaxia y a lunas. Sí lunas alrededor de los exoplanetas.
Hasta ahora no se ha encontrado ninguna, pero deben existir en cantidades industriales, por llamarlo así.
¿Son habitables? Esa respuesta trataron de dar René Heller, de la Universidad MacMaster en Canadá y Jorge Iván Zuluaga, de la Universidad de Antioquia en un artículo que será publicado en Astrophysical Journal Letters.
A la Caza de Exolunas con Kepler (HEK) es un programa que encabeza David Kipping, del Centro Harvard-Smithsonian para la Astrofísica que ya tiene varias publicaciones, con una primera búsqueda alrededor de Kepler 22b, planeta en zona habitable y con 2,4 veces el radio de la Tierra, muy grande para ser similar a la Tierra, pero ¿y si tuviera una luna?
Heller y Zuluaga no tienen buenas noticias a la luz del estudio publicado. "Las lunas más masivas son en realidad pequeñas comparadas con la Tierra, de modo que la única posibilidad para que estas lunas estén protegidas magnéticamente de las partículas y radiaciones de alta energía provenientes de la estrella y de más allá del sistema planetario, es si están cubiertas por la magnetosfera de sus planetas", dijeron.
Para estar protegidas tendrían que estar muy cerca del planeta siendo sometidas a un intenso calentamiento por efecto de las mareas gravitacionales de este, lo que las haría inhóspitas para la vida.
"Estos resultados representan solo el comienzo de una interesante línea de investigación que agrega un factor novedoso a los ya existentes y que determinan la habitabilidad de estas Pandoras extraterrestres", expresaron los autores en un comunicado.
Heller ya había trabajado el tema con Rory Barnes, en el que demostraron que las exolunas no pueden estar arbitrariamente cerca de sus planetas anfitriones, mientras Zuluaga, con su grupo de la Universidad de Antioquia, especialista en magnetósferas extrasolares, ha establecido intensidades de esos campos magnéticos.
Kipping y colegas buscaron también una luna en otros siete planetas cazados por el telescopio espacial Kepler, sugiriendo que podría haber muchas alrededor de súper Tierras o en Neptunos pequeños.
Hasta que se encuentre la primera y comience a comprobarse lo que sugieren Heller-Zuluaga.
¿Habrá vida en lunas de otros sistemas solares?.
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