Yo hubiera tomado la misma decisión. Fueron las palabras del gerente del Metro de Medellín, Ramiro Márquez Ramírez, al contestar si la entidad hubiera tenido que decidir sola sobre el corte del servicio al sur, tras el deslizamiento a orillas del río Medellín entre las estaciones Ayurá y Envigado.
Ramírez y su equipo técnico señalaron, sin embargo, que los sensores con que cuenta el sistema hubieran detenido los trenes en caso de presentarse alguna fisura en los rieles, por lo que no estuvieron en riesgo los pasajeros.
Esto porque el deslizamiento se registró en la tarde del sábado, tras el fuerte aguacero, y el corte del servicio en el metro en el Aburrá Sur apenas se decidió en la noche del lunes.
Admitió Márquez Ramírez que esta es la primera gran crisis en 18 años de operación. "Somos conscientes de ello y ponemos la cara. Atenderemos las investigaciones y todo lo que haya que explicar", afirmó.
El gerente del Metro respondió a este diario por la coyuntura actual en el Aburrá Sur, dio detalles del Plan Maestro de Expansión y llamó la atención sobre la fragilidad de la empresa Metro en términos financieros.
En su entrevista con El Colombiano lo acompañaron Jorge Tobón, gerente Social y de Servicio al Cliente; Tomás Elejalde, gerente de Planeación; Jaime Rueda, gerente de Operaciones, y Javier Ramírez, director de Comunicaciones.
¿Por qué solo se paró la noche del lunes si el problema fue desde el sábado?
"Hubo una reunión de 40 personas con el Área Metropolitana, las alcaldías, ingenieros y, por supuesto, el Metro. Se determinó que el tema lo manejara el Área, porque el río es de su competencia. Pero el tema del río no solo es del Área o del Metro sino un problema cultural de todos. El Área viene interviniendo puntos críticos que encontró con la Universidad Nacional y otros que nosotros señalamos. Hubo un concepto fundamental de la vida, estuvo el Dagrd y entonces el tema Space nos pasa por la cabeza y nos tiene reflexionando. Pudiéramos meternos en una discusión técnica, pero ¿quién corre ese riesgo?".
¿Pero ustedes y el Área ya se habían cruzado cartas desde 2012?
"Esa es una cosa interna que sucede en las empresas. Usted ve los Ministerios peleando y son cosas que se resuelven adentro. Este punto crítico del sur no está en el cruce de cartas".
¿Y qué pasó desde el sábado hasta el corte del servicio el lunes?
"El Metro tiene personal que camina todos los tramos, todas las noches. Una patrulla, a las 4:30 a.m. (domingo), detectó el daño. A mí me llamaron a las 7:00 a.m. Se le avisó al Área y reaccionaron. Nosotros bajamos la velocidad de los trenes de 80 a 60 kilómetros e hicimos seguimiento. La vía férrea tiene sensores y ante cualquier fisura en los rieles da una alarma en el centro de control. Donde el deslizamiento hubiera afectado el riel, el sistema se bloquea, porque tampoco estamos arriesgando vidas".
¿Si en la cuerda de usted estuviera esta decisión de parar en el Aburrá Sur cuál hubiera sido?
"La misma, la misma, la misma".
¿La impresión es que al metro lo mandaron a parar desde el Área Metropolitana?
"No, en la reunión de la noche del lunes estuvo el Gerente de Operaciones del Metro y un experto nuestro de temas del río".
¿Qué posibilidad de riesgo hubo?
"Mi Dios es grande, pero hay que tener en cuenta la protección tecnológica del sistema de detección. En el peor de los casos, que un tren llegue al sitio del deslizamiento y que en ese momento suceda, el sistema frena el tren que viene al sitio. En la teoría, el tren no hubiera pasado. Y es ahí y en cualquier sitio, lo mismo en el viaducto".
¿Hubo problemas en el plan de contingencia?
"Por más elaborado que sea el plan de contingencia no es posible sustituir un sistema ferroviario de alta capacidad. A la estación Estrella llegan trenes a la hora pico cada 3 minutos y medio con 2.300 personas cada tren de 6 coches. Eso, solo en buses de 50 pasajeros, serían 46 cada 3 minutos y no tienen donde estacionarlos. Entonces no hay plan de contingencia que valga en un caso de estos".
¿Pero cuál es la reflexión ante esta, la primera gran crisis del metro, aparte de otras interrupciones de horas y de minutos en el pasado?
"Eso es irrebatible y este es un llamado que nos hace un elemento muy neurálgico de la región. Hay una palabra del editorial de El Colombiano que yo neceo mucho con ella: fragilidad. El Metro es una empresa frágil y hay uno que no hemos tocado: el económico. Si queremos metro para el Plan Maestro y los próximos 100 años ¿de qué va a vivir? No puede vivir solo de la tarifa que es el 95 por ciento de los ingresos. Por ejemplo, en esto de las contingencias, qué fácil hubiera sido mover los horarios de ingreso a las empresas. Los almacenes tradicionales abrían antes a las 7:00 a.m. y ahora a las 10:00 a.m. ¿Por qué tenemos que mandar a todo el mundo a la oficina a la misma hora?".
El hueco de usuarios en el primer día fue de 98 mil y si hablamos de 10 o 12 días va a representar un golpe presupuestal
"Estamos consolidando cifras. El martes fueron 102 mil pasajeros menos frente al lunes. El miércoles 142 mil usuarios menos comparados con el lunes. Hay que mirar día a día. Si consideramos la tarifa media hablamos de $146 millones el martes y de $203 millones el miércoles. Hasta ahí vamos".
Una declaración del director del Área suena a que les van a pasar cuenta de cobro por las obras del río.
"Es como cuando a uno le cobran algo, hay que esperar que llegue la factura... (risas)".
¿Por qué cierran en estación Poblado y no más al sur?
"Tenemos que entender que es masivo y tener capacidad instalada. La estación Poblado garantiza retornos y capacidad. El martes operamos hasta Ayurá, pero eso se nos reventó. No es lo mismo".
¿Cómo va el cronograma de las obras del punto de falla?
"Es un tema del Área Metropolitana. Hablé con el Director y da un parte de que están haciendo lo imposible por tratar de que la solución sea antes".
¿Lecciones de esta crisis?
"La empresa maneja una cultura de la seguridad en todos sus aspectos para todos los eventos. Con este haremos un estudio. Pero nos sentimos seguros de la cultura metro y la reforzaremos para que los usuarios tengan una cultura de la comprensión y de la solidaridad. Reconocemos las afectaciones, pero el usuario sabe que son cosas que se salen de control. Debemos mejorar en la comunicación"
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