Al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le queda a lo sumo un año de vida. Informes médicos revelados por el diario español ABC se suman a los rumores que ubican el estado de salud del mandatario en una condición mucho peor de lo que sus apariciones públicas y sus declaraciones hacen pensar.
De acuerdo con las fuentes del rotativo madrileño, Chávez se rehusa a aceptar un tratamiento contra el cáncer que le detectaron en junio pasado, lo que implicaría que el jefe de Estado venezolano se separe de su cargo, posibilidad que luce remota en un año electoral. Las elecciones presidenciales se celebrarán el próximo 7 de octubre.
Luego de pruebas realizadas el 30 de diciembre, los médicos concluyeron que la salud del gobernante "parece estar deteriorándose a paso más rápido; claramente ha habido metástasis en los huesos y la espina dorsal".
De acuerdo con ese informe, fechado el 12 de enero, Chávez "recibió en el último mes un incremento de dosis de calmantes y estimulantes". Un día después, el presidente venezolano rindió cuentas de su gestión ante la Asamblea Nacional durante nueve horas y media.
ABC asegura que a Chávez le localizaron "un nuevo cultivo cancerígeno" en el segmento superior del colon, "lo que reduce su esperanza de vida".
"En noviembre, los médicos hablaban de un año, ahora el peor escenario es de solo nueve meses. Chávez podría morir antes de las elecciones del 7 de octubre o bien llegar a ellas en tal estado, con abundante suministro de morfina, que podría incapacitarle para ejercer un cargo público", afirma la publicación.
El cáncer que se fue
El Gobierno ha descartado todos los rumores que indican el recrudecimiento de los padecimientos de Chávez.
Ayer, horas después de la publicación del informe, el vicepresidente del Parlamento venezolano, Aristóbulo Istúriz, del oficialista PSUV, aseguró que se había reído "bastante".
"Yo lo vi, el ABC, de Madrid, y nos reímos bastante de eso porque ellos insisten, pero están viendo un Chávez que está activo, que está trabajando, que está al frente del Gobierno, del partido, de la lucha, de los problemas del pueblo y que está demostrando que tiene salud", señaló.
En su rendición de cuentas ante el Poder Legislativo, el mandatario citó el caso del doctor Salvador Navarrete, quien días atrás contó al medio mexicano Milenio Semanal la renuencia del presidente venezolano a hacerse chequeos médicos de rutina.
Navarrete afirmó en ese entonces que Chávez tenía un sarcoma de muy mal pronóstico, muy cerca de la próstata, y que probablemente había tocado la vejiga.
"Ese señor dice que es un perseguido político. Es un gran mentiroso, habría que preguntarle cuánto le pagaron", replicó Chávez.
Lo cierto es que Chávez no se ve con esa salud de hierro de otrora. El día que se reiniciaron las transmisiones de Aló Presidente, el maratónico dominical que conduce desde 1999, los músicos del Grupo Madera lo invitaron a subir a la tarima.
Chávez tomó la güira y comenzó a improvisar con el instrumento. Parado, con la boca abierta, tratando de marcar la clave, la base rítmica de la salsa, Chávez lucía como el mustio recuerdo del titán que fue.
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