Cuando se le pregunta si se considera un futbolista diferente, John Javier Restrepo se pone nervioso y aunque sabe que sí lo es, sólo confiesa que "soy un jugador que amo lo que hago".
Esa sencillez mezclada con responsabilidad hacen de Choronta el cerebro del Independiente Medellín, el amigo de todos sus compañeros y el hombre de confianza del técnico Leonel Álvarez.
La clave es sencilla para el que sabe qué debe hacer y cómo aprovechar su capacidad. Responde con entrega, profesionalismo, liderazgo, pases profundos y goles que invitan a soñar por su gran valor, como el del sábado, de media distancia para la victoria 3-2 frente al Huila y la clasificación anticipada del DIM a la semifinal de la Liga Postobón.
Su experiencia se nota a leguas, su elevado nivel lo mantiene desde 1999 como uno de los volantes más cotizados del país porque sus lanzamientos son certeros y meten miedo. Sin embargo, en la cancha trabaja igual que los principiantes y no deja nada para después porque a "mi me duelen los colores del DIM".
El azul y el rojo son un símbolo para Restrepo, pero es Leonel quien lo invita, con su respaldo, respeto y amor por el fútbol bien jugado, a marcar diferencia.
"El que no se motive al lado de Leonel para jugar bien es que ya nunca podrá hacerlo", asegura John Javier y lo expresa resaltando la capacidad que tiene su estratega para llegarle a cada futbolista potencializando sus cualidades.
Eso, más el trabajo en grupo y la memoria futbolística del plantel tienen a Choronta apuntándole a cuatro objetivos en este momento: "ser el primero del torneo Todos contra todos, llegar a la final, alcanzar la sexta estrella y regresar a la Selección de Colombia".
El que los hinchas le reconozcan su trabajo en público, como ayer en la Universidad de Antioquia, le genera más compromiso con el elenco que tiene como meta vencer a Millos el sábado. También admite que se emocionó mucho el sábado.
"Fue un golazo y disfruté mucho de éste, porque fue el de la clasificación; esos tantos tan significativos lo tocan a uno. Fue un gran regalo para mis tres mujeres en el Día de la madre: mi hija Sofía, mi esposa Natalia Ochoa y mi madre Helena Pérez".
Ellas tres, más Maximiliano (el hijo que viene en camino) son la fuente de inspiración y los responsables del buen momento que vive Restrepo, quien asegura que su fortaleza en la media distancia se debe a las jugadas elaboradas y a la credibilidad que tiene en el equipo.
"Ante Huila mis compañeros me pidieron que le pegara al balón y lo hice consciente de que cuando uno ama lo que hace y le duele su institución es muy fácil marcar diferencia".
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