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HISTÓRICO
Como reyes se sienten 43 niños en San Cristóbal
  • Como reyes se sienten 43 niños en San Cristóbal | Robinson Saenz | Son 43 niños de las veredas Alto Picacho y Robledo Aures los que conforman la Fundación Evolución del Pensamiento. En el lugar juegan, estudian y, sobre todo, aprenden a ser felices con lo que tienen y a enfrentar la vida siempre con una actitud mental positiva y una sonrisa en sus rostros.
    Como reyes se sienten 43 niños en San Cristóbal | Robinson Saenz | Son 43 niños de las veredas Alto Picacho y Robledo Aures los que conforman la Fundación Evolución del Pensamiento. En el lugar juegan, estudian y, sobre todo, aprenden a ser felices con lo que tienen y a enfrentar la vida siempre con una actitud mental positiva y una sonrisa en sus rostros.
Juliana Henao Gutiérrez | Publicado el 24 de agosto de 2010

Casi sin respirar y de forma apresurada algunos de los 43 pequeños atinan a responder en coro que "estamos excelentemente bien, gracias a Dios", cuando se les pregunta cómo se sienten en la Fundación Evolución del Pensamiento, ubicada en el corregimiento de San Cristóbal.

Sus rostros reflejan una profunda alegría y su actitud, un positivismo que contagia a quien habla con ellos.

Estas personitas, la mayoría hijos de madres cabeza de hogar de las veredas Alto Picacho y Robledo Aures, se convierten en un ejemplo de vida. Sobre todo frente a lo que representa la gratitud, valor que les ha sido inculcado por la familia Velásquez Giraldo que, desde hace dos años, está en la tarea de formar líderes para el mundo.

Esto sin esperar nada a cambio y con la firme convicción de estar cumpliendo la misión que, según ellos, Dios les encomendó en la vida.

"Yo creo mucho en Dios y cuando llegamos a esta casa tan grande le pregunté cuál era la misión que debía cumplir acá y a los días llegaron cinco niños queriendo conocernos. Ahí comprendí que Él quería que los ayudáramos y ahora que lo estamos haciendo nos sentimos felices", asegura Dora Giraldo, directora de la fundación.

Ella, su esposo Marino y su hija Karen se unieron con un grupo de personas solidarias que, con la única motivación de llevar felicidad a estos pequeños, comparten todos sus conocimientos con ellos.

Además de brindarles apoyo psicológico, colaborarles con sus tareas y darles clases de inglés, informática, danzas, natación y modelaje, a los niños se les enseña algo aún más importante: a cambiar su mentalidad.

Se trata de hacerles ver que no existe ningún obstáculo que les impida alcanzar sus sueños y que "se debe dar gracias por lo que se tiene y no fijarnos en lo que no tenemos", agrega Giraldo, luego de enfatizar que sólo cambiando nuestra manera de pensar podemos lograr grandes cosas.

Y es que la transformación en la actitud de los niños se hace evidente, aseguran quienes los conocieron al momento de ingresar a la fundación, ya que en vez de una cara tímida y muchas veces triste y temerosa reflejan, ahora, satisfacción y una gran motivación por la vida.

"Esta fundación es un regalo de Dios porque aquí no nos falta nada", dijo Mateo, de 11 años, mientras Andrés Felipe, de siete, lo interrumpió asegurando que "aquí no sentimos como reyes".

Y es que es gracias a labor de la fundación ellos reconocen su verdadero valor: "merezco lo mejor y lo acepto ahora mismo".