Muchos sectores han calificado la protesta estudiantil del pasado jueves como ejemplar. Dicen ellos que el comportamiento de los manifestantes fue muy bueno. Pero la realidad fue diferente. Si bien no se presentaron las batallas campales entre la Policía y los estudiantes que hemos visto en otras oportunidades, sí hubo, en muchas partes, disturbios y mucha destrucción del mobiliario urbano.
Lo hemos dicho y lo ratificamos. Si bien la gran mayoría de las personas que protestan lo hacen pacíficamente, hay muchos que se infiltran en ellas para generar caos. Los ataques a la Fuerza Pública y la destrucción de vitrinas, paraderos de buses, etc., son vandalismo.
Hay que impedir el accionar de esos revoltosos violentos y dañinos. La protesta es aceptada, pero sin ningún acto que la empañe.
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