Hasta hoy tuve la decisión de acompañar con mi voto a Federico Gutiérrez, una esperanza de la juventud antioqueña. Las circunstancias especialísimas que vive hoy la ciudad de Medellín, me llevaron a cambiar de opinión. Voy a votar por Aníbal Gaviria, un hombre honesto, para impedir que una persona como Luis Pérez llegue a la Alcaldía de Medellín.
Con Pérez Gutiérrez podrían regresar la desadministración, la improvisación, las vajillas, los paseos en vuelos chárter, las fiestas con reinas de belleza, las motocicletas costosísimas para su uso. No. No deseo eso con mi ciudad.
De Aníbal Gaviria tenemos el grato recuerdo de que fue un excelente gobernador de Antioquia, impulsó muchos programas en beneficio de la comunidad, manejó con pulcritud los dineros de Antioquia y fue honrado como el mejor Gobernador de ese período.
De Gaviria jamás se ha dicho que recibía coimas o comisiones por los contratos. Jamás se especuló porque les entregara a los diputados parte de la contratación. Fue ejemplar y buen administrador.
Me duele por el doctor Federico Gutiérrez la decisión que tomé, pues él es un excelente candidato, pero le vendrán más oportunidades.
Hoy prefiero a mi ciudad, que por mi voto puede caer en manos, como mínimo, irresponsables. Entre mi candidato bueno y mi ciudad, me quedo con ésta.
Otra decisión sería una irresponsabilidad y un sentimiento de culpa frente a la posibilidad de enfrentar cuatro años de festines con los dineros públicos.
Invito a todos los medellinenses a que nos ayuden a elegir a un excelente candidato como Aníbal Gaviria, el único en condiciones de impedir un triunfo de Luis Pérez. Para Medellín sería fatal un nuevo período del exalcalde. La ciudad retrasaría su progreso.
En estas horas de reflexión escojamos mejor por la utilidad del voto, como sabiamente lo ha pedido el editorial de EL COLOMBIANO.
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