Para seguir cuestionándonos – porque hace falta, porque lo que nos incomoda nos ayuda a crecer y eso es lo que necesitamos- quiero hablar de un asunto que hace varios años me da vueltas en la cabeza, como espectador y como músico. Se han preguntado ¿por qué son tan pocas las bandas de Medellín que nos representan con éxito en Suramérica o incluso en nuestro país?
Probablemente es porque no sabemos a ciencia cierta qué es un concierto, o mejor, qué no debe ser un concierto. No toda el agua sucia se la lleva el público, la responsabilidad también es de los músicos.
Quiero alejarme de lo musical, que ese tema lo aborden los puristas académicos, así nuestro contexto tenga otro tratamiento.
Por lo general, cuando vemos una banda extranjera la ponemos en un pedestal inalcanzable, y en la mayoría de ocasiones es merecido, pues el nivel es superior. Pero también es nuestra cultura; como escuchar un argentino o un gringo hablar en la calle y voltear a mirar, curiosos y admirados. También es real que nuestro nivel escénico es muy pobre, y como espectadores nos acostumbramos a que un concierto es ir a ver ensayar a una banda con público, salimos felices, sabiendo que algo falla y así hemos estado durante años. Pocos conciertos de bandas de Medellín he visto que me impacten, y aclaro que no hablo solo de rock, sino de todo el espectro musical alternativo. Tampoco quiero decir que todo sea así, ver a algunas agrupaciones en Medellín, que sacan la cara y hacen la tarea, muestra que hay una transformación, pero de la totalidad de bandas existentes en la ciudad, es un nivel muy bajo.
¿Falta creernos el cuento?
El talento no debe ser solo musical. El styling, la puesta en escena, los silencios, las luces, el audiovisual, la sincronía en movimientos y saber dirigir el público, hacen parte de un complemento llamado música en vivo, entendiendo esto como sonar bien, no sonar duro como muchos creen que funciona. Arriésguese, salte, muévase, observe referentes, improvise, reinvéntese. El ensayo es para eso, para equivocarse. Hay que hacer las cosas bien, con convicción, si es que se quiere vivir de esto.
El objetivo de este espacio no es citar bandas, eso en esta ciudad es sinónimo de peleas o enemigos, en vez de ser una crítica constructiva que nos aporte como individuos o industria musical. Las bandas pueden leer esto y evaluarse, o simplemente desechar todo lo dicho.
Luego de esto, quizá el tema de los shows y lo que las bandas ofrecen sea el causante de porqué el público no consume. Uno paga por algo que desea, pero nos acostumbramos a ver y también a ofrecer lo mismo, un concierto con músicos mirando al piso, sin movimiento y con ropa dominguera. Probablemente por estos comentarios seré juzgado, pues también tengo banda; pero esa es la idea, una reflexión crítica para todos.
Necesitamos que los conciertos sean experiencias, no solo música, además convertir eso llamado arte en un espacio esperado por el público; quizá eso haga que la gente invierta su dinero en una entrada y lo haga sin dolor, porque simple y llanamente lo vale.
Pico y Placa Medellín
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3 y 4
3 y 4