Entrar a los aposentos de la reina fue más fácil de lo imaginado. Con un simple "sí" bastó y no hubo que luchar contra dragones para poder entrar. Simplemente doña Luz Dary abrió la puerta y nos recibió con galletas y gaseosa.
Natalia Gallo, la reina de los antioqueños que se alista para viajar en tres semanas al Concurso Nacional de la Belleza en Cartagena, vive con su mamá Luz Dary y su hermana mayor Diana Alejandra, de 23 años, en el tercer piso de una casa en el barrio San Javier.
Un hogar de clase media, sin lujos, acogedora y con calor de hogar. Doña Luz Dary se sienta en la sala, al frente de su hija, e interviene a propósito de las galletas: "Natalia es muy juiciosa, desayuna muy dietético y no le falta su harinita", dice.
"Y como buena paisa no le faltan los fríjoles", agrega la amable señora, que sigue atenta las preguntas que le hacen a Natalia, la reina de la casa que desde chiquita era posuda para las fotos y gozaba disfrazándose de reina o dama antigua.
Como todas las niñas, también jugaba a los reinados. "Siempre ganaba yo y si no ganaba, peleaba", recuerda entre risas. En Cartagena no haría lo mismo, ni más faltaba, pues Natalia es una persona serena y educada, juiciosa y creyente para más señas.
"Una niña dulce, tierna y detallista. Y templada cuando dice no", anota la mamá.
Natalia cuenta que a sus amigos de la Universidad Nacional, donde estudia Ingeniería Administrativa, los tomó por sorpresa su participación en el concurso Cosmovisión Real donde fue elegida Señorita Antioquia el pasado 14 de junio.
No se imaginaban que detrás de la muchacha estudiosa y de calificaciones altas, también había una reina de belleza en potencia.
"Desde pequeñita ha sido aplaudida y admirada por profesores y compañeros. Quedó entre las 120 mejores bachilleres de la ciudad", comenta la orgullosa mamá.
Su elección también fue una sorpresa para el barrio, donde la conocían más por su vinculación a los grupos juveniles y de oración, y por su faceta como cantante. Durante dos años hizo parte de una agrupación llamada Bohemia y después integró la orquesta de salsa Chicas Latinas.
También se destacó en el el coro de la iglesia y en las misas dominicales de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen ya extrañan su melodiosa voz, pues debido a los compromisos del Reinado no ha podido volver.
El otro sacrificado ha sido el noviazgo "porque no había sujetos", dice Natalia. Ni ella ni José Fernando García, con quien llevaba cuatro años, tenían tiempo para dedicarle a la relación. Por eso terminaron de común acuerdo. Él anda en Italia haciendo una pasantía y se comunican mucho, asegura la reina.
Preparada para Cartagena
El Reinado se volvió la prioridad para la representante antioqueña y por eso está concentrada ultimando los detalles del ajuar, que está en manos del diseñador Héctor Ruiz.
También está tomando clases privadas de inglés y entrenando mucho en el gimnasio, no para rebajar talla porque no lo necesita, sino para tonificar los músculos. Y es que además del novio, también se tuvo que despedir del crepe de arequipe, su antojo favorito.
La nariz, que era su punto débil, la corrigió por sugerencia de sus preparadores. "Yo no lo veía como una prioridad, pero lo hice porque era algo que me iba a favorecer", comenta.
Es consciente de que como reina de belleza está sujeta a muchas críticas, pero está haciendo su mejor esfuerzo para dejar en alto el nombre de Antioquia.
Y es que si no se trae la corona, de todas formas le aguarda la posibilidad de convertirse en una reina de la canción. ¿Por qué no?
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