El primer ministro de Israel, Ehud Olmert, entregó ayer formalmente su renuncia al presidente Shimon Peres.
Olmert, de 63 años, accedió a la jefatura del Gobierno en enero de 2006 y el pasado julio se vio obligado a anunciar su dimisión tras perder apoyos en su coalición al ser investigado por varios casos de presunta corrupción.
Olmert fue reemplazado por la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, como líder del gobernante partido Kadima en una elección interna que se realizó el pasado miércoles.
La dimisión de Olmert abrió una carrera contrarreloj para la formación de un nuevo Gobierno, en la que los distintos partidos políticos ya mueven pieza para tratar de alcanzar sus objetivos y salvaguardar sus intereses.
El jefe de Estado israelí recibió ayer mismo en su residencia a los representantes de los cuatro principales partidos políticos (Kadima, Likud, Laborismo y Shas).
Casi con toda seguridad, Peres encargará a Livni la formación de un Gobierno como líder de Kadima, la agrupación mayoritaria en el Parlamento.
La jefa de la diplomacia israelí tendrá entonces tres días para responder al encargo y, tras esta formalidad, seis semanas más para tratar de formar un Ejecutivo de coalición.
En principio, Livni pretende mantener la actual coalición gubernamental, que suma 64 de los 120 escaños del Parlamento israelí: 29 del Kadima, 19 laboristas, 12 del partido ultra-ortodoxo sefardí Shas y cuatro del Partido de los Jubilados.
Si no logra constituir un nuevo Ejecutivo en el plazo previsto, Peres puede encargar a otra persona que forme Gobierno o convocar elecciones anticipadas, posiblemente para marzo de 2009.
Olmert seguirá como primer ministro en funciones hasta que un nuevo Ejecutivo vea la luz.
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