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HISTÓRICO
EL ASUNTO VENEZOLANO
  • SANTIAGO SILVA JARAMILLO | SANTIAGO SILVA JARAMILLO
    SANTIAGO SILVA JARAMILLO | SANTIAGO SILVA JARAMILLO
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 30 de mayo de 2012

Los posibles escenarios para el futuro de la política venezolana no son nada alentadores. Con o sin Chávez, porque lo venza el cáncer o pierda las elecciones frente a Capriles, y con el candidato de oposición victorioso, frente a un ejército chavista y una sociedad radicalizada, las perspectivas del país vecino no pueden ser sino grises.

Venezuela enfrenta enormes desafíos de gobierno, empezando por una criminalidad desbordada. Caracas es la ciudad con la segunda tasa de homicidios más alta de Suramérica y la sexta en el mundo. Según la ONU, el país pasó de tener una tasa de 25 homicidios por cada 100.000 habitantes en 1999 a 49 en 2011. Venezuela se ha convertido en un importante paso para la droga colombiana que se dirige a Europa vía África Occidental. La violencia, la corrupción y el desbarajuste institucional y social que implica, han ganado mucho terreno en el país. Criminales locales, las guerrillas colombianas y algunos oficiales del ejército y políticos venezolanos conforman la red.

La producción de petróleo venezolano sigue una tendencia decreciente y los problemas administrativos de PDVSA son enormes. La corrupción estatal, particularmente en las instituciones de seguridad es extendida y la sociedad venezolana se divide con fuerza dentro del enrarecido ambiente, producto de años de polarización política. Las elecciones presidenciales de octubre de este año representarían una luz sobre el lúgubre panorama venezolano. Sin embargo, incluso en el caso de que Capriles derrote al chavismo, tendrá que enfrentarse a dos enemigos implacables: el ejército, que ha sido sobornado por Chávez por una década y se encuentra infiltrado por el negocio de las drogas, y a una oposición del moribundo presidente junto a sus milicias armadas.

Difíciles tiempos vivirá el país de igual manera si Chávez muere en los próximos meses, antes de las elecciones. Su sucesión no está clara y sus subordinados más poderosos se encuentran en una carrera por acumular influencia entre los políticos, los militares, las milicias y los cuadros del chavismo en la calle. La resolución violenta de este conflicto por la sucesión parecería inevitable.

Ninguno de estos escenarios resulta esperanzador para Venezuela. Aun así, si Capriles lograra ganar con la suficiente fuerza y de tal forma que pueda recibir el apoyo de los militares que todavía se resisten al poder corruptor de los narcos y del chavismo, quizás el 2013 no tendría por qué ser un año tan difícil para los venezolanos.