En los sectores Serranía y Brisas de Oriente, de Apartadó y en Papagayo, de Carepa, no hay cultivos de banano, pero el impulso que el negocio de la fruta le da a la región de Urabá, se refleja en esas comunidades.
Juan Felipe Laverde, gerente de la Fundación Social Corbanacol, recuerda que por cada caja de banano que Banacol exporta hace una donación de tres centavos de dólar a la entidad, para que invierta en programas de vivienda, salud y educación. Esos recursos, sumados a los que gestiona la Fundación, sumarán este año unos 10.000 millones de pesos.
Espinacas en la ventana
Desde hace varios meses, Raidys Pino, una ama de casa de Carepa, se incorporó al programa 'Una huerta para todos', que la Fundación Corbanacol promueve con la Organización de las Naciones para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La iniciativa, que busca que las familias instalen huertas para la autoproducción de alimentos para el consumo propio, le ha permitido a la mujer cosechar en el patio de su casa lulo chocoano y espinaca neozelandesa. "Yo no creía mucho en el proyecto, pero después de ver los resultados míos y los de los vecinos considero que es algo que deben hacer todos en casa", dice la señora Pino, quien exhibe con orgullo la enredadera de espinaca que tiene en el ventanal de su casa.
Como ella, unas 200 familias de Urabá hacen parte de la estrategia, en la que aplican técnicas de siembra y producción, usadas en los cultivos bananeros.
Aprovechamiento total
Otro de los mensajes que hace tiempo entendió esta fundación social, es que de la planta de banano no sólo el fruto es aprovechable y que es necesario encontrarle toda la utilidad posible.
Para hacerlo se creó el Centro de Investigación e Innovación de Desarrollo Tecnológico (Ciidetec), que está dirigido por Luis Alfonso Rocha. Es un ingeniero Mecánico quien, aplicando el método de ensayo y error, ha logrado extraer del vástago del racimo de banano, harina para alimentar a los niños desnutridos y de la vena de la hoja, una fibra para hacer paneles aglomerados, un material muy útil en la construcción.
Según Rocha, las alternativas para el mayor aprovechamiento de la mata de banano son múltiples y están probadas. "Habrá que esperar que la nueva normatividad para la destinación de las regalías, orientada a la investigación, nos permita el acceso a recursos y nos posibilite desarrollar nuestros hallazgos".
Familia, barrio, comunidad
En la placa polideportiva del barrio Serranía, el gerente de la Fundación celebra que los niños de esa zona de Apartadó ocupan su tiempo libre en actividades recreativas, lúdicas y culturales.
"Nuestra labor está basada en la familia como jalonador de cambios sociales, el barrio como desarrollador de comunidad y la comunidad como centro del proceso social", explica Laverde, quien insiste en que la idea es realizar un trabajo integral que apunta a los Objetivos del Milenio, para contribuir a la paz, el desarrollo sostenible y el mejoramiento de la calidad de vida.
En los 25 centros de formación artística, cultural y deportiva con que cuenta la Fundación en Urabá, son más de 2.000 los niños que encuentran una opción de entretenimiento y educación.
"La infancia, la mujer y la juventud son el eje central de los programas que adelantamos en las poblaciones donde la Corporación Banacol tiene sus plantaciones", añade Laverde, quien resalta el alcance de la gestión social de la corporación en las zonas de Urabá, Magdalena y Costa Rica.
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