No cabría en las páginas del periódico la cantidad de quejas de los usuarios del Banco Agrario por la lentitud en el manejo y la tramitología, además del tiempo para resolver cualquier solicitud, llámese subrogación, reestructuración, nuevo crédito, etc.
El sector agropecuario requiere de soluciones oportunas, y más en épocas difíciles por el cambio climático, del cual Colombia no ha sido la excepción.
El cambio total del tendido en cualquier empresa sin la experiencia y el conocimiento trae resultados negativos, debido a que el que no conoce la historia de los clientes, la operatividad y la solvencia moral de sus usuarios, tiene que hacer el curso.
Ese conocimiento, en ocasiones, toma tiempo, y así las cosas el perjudicado es el cliente. Claro que también la institución.
Hay motivos que justifican hacer los comentarios anteriores. En octubre, y ante una difícil situación por el cambio climático, se habló con el Presidente Santos de la dificultad en el sector agropecuario para atender los créditos y ordenó estudiar el caso para ayudar a preservar el empleo y la dinámica del sector, preocupado por las regiones, cuyos cultivos son la base de la economía y estabilidad rural.
A la fecha de este escrito, a pesar de estar cumplidos los trámites y sin estar vencidos los compromisos, sigue la tramitología, en ocasiones haciendo repetir estudios, avalúos, cambios radicales en la tasa de interés, con un costo gravoso para la agricultura e inoportuno, debido a que por el tiempo en nuevas exigencias llegan los vencimientos y los extra costos.
Cualquiera que haya incursionado medianamente en el sector agrícola sabe que la preparación de la tierra, la siembra, la fertilización, el control de malezas, los drenajes, los insecticidas, el pago de salarios, la recolección de producto y el beneficio, no dan espera y cualquiera de esas labores si no se hace oportunamente, conduce al fracaso.
Con un Banco Agrario paquidérmico, ¿cuál será el futuro del sector agropecuario?
Para poder hacer los comentarios anteriores hay que tener argumentos y pruebas demostrables. De lo que se trata no es de criticar o atacar a una administración. Es más bien para que se tomen los correctivos y con agilidad contar con una agricultura próspera, productiva, oportuna y unos costos competitivos. De lo contrario, no seremos viables.
Un ejemplo para reestructurar un crédito en el Banco Agrario: octubre de 2010. Orden del Presidente Santos de reestructurar créditos. Diciembre de 2010: reunión con el presidente del Banco y ejecutivos, anunciando los trámites que no pasarían de un mes en resolverse.
En enero de 2011 se envía la documentación. Marzo de 2011: solicitan documentos adicionales y aviso de aumento en la tasa de interés.
Abril y mayo de 2011: cambian reglas de juego.
Mayo: aprueban operación. Junio: hay que hacer nuevos avalúos.
A pesar de estar todo en regla dicen que hay documentos que no son válidos y exigen firmas de socios de la empresa y, al final, hacen mal los pagarés. Hay que repetirlos, alargando el tiempo e intranquilidad al usuario.
Las garantías cubren el 500 por ciento del valor del crédito vigente a la fecha. Estamos en julio y no se ve la luz al otro lado del túnel.
¿Hay razón para la preocupación, o es exageración de los clientes?
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