La Navidad se fue, pero el centelleo de las luces queda presente con complementos atractivos que abanderan una etapa de fantasía.
En la decoración entra de lleno el refulgir de los dorados. La llamada estética de la moda del 'bling, bling', el nombre popular de la onomatopeya del choque entre cadenas de oro, ha llegado al hogar.
Para lograrlo realice una esmerada estrategia para no saturar el ambiente. La decoradora de la firma Hanbel & Monpas, Miren Arruabarrena, confirma esta tendencia que viene a definir como un "elemento de color" dentro de cualquier estilo de decoración.
Úselo con acierto
La decoradora Mónica Vélez afirma que el dorado tiene muy pocos adeptos en nuestro medio. "Lo relacionan mucho con el lujo excesivo, con algo extravagante". Sin embargo, reconoce en este color "un aporte de sofisticación si se usa con acierto".
En pequeñas piezas, jarrones, lámparas, marcos de cuadros o espejos, vajilla, candelabros y demás accesorios, es como la decoradora sugiere marcar este "acento de brillo".
Marcela Ruiz, de Margaret Decoraciones, propone llevarlo a las paredes a través de telas vinílicas. "Vienen con diseños que combinan texturas: un dorado brillante y otro mate", apunta y añade que, al ser hoy los espacios tan reducidos, la recomendación es aplicar este tipo de telas de forma dosificada: en una columna o en nichos.
El dorado también pasa a la habitación, comenta Marcela, con pequeños detalles en los tendidos y cubrelechos. Deje que brille en los cojines con "toquecitos" de pedrería, cintas y lentejuelas.
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