Terminé mi columna de hace una semana diciendo que "el ejemplo arrastra".
Me refería a lo difícil que me parece que con la sola educación logremos nuevas generaciones que entiendan la necesidad del comportamiento bajo parámetros éticos, si ven a los adultos comportarse de manera indecorosa.
Y por esos días sucedió el incidente del senador Merlano y su intención de no cumplir la ley bajo el argumento de ser senador. Pienso que muchas veces a los jóvenes les pedimos lo que no les damos.
La primera carga de responsabilidad moral está en las costumbres que les enseñamos a los jóvenes. Y ellos ven una sociedad de adultos pícara y marrullera que aprovecha cargos y nombramientos para burlar la ley; y astuta para comportarse mal aparentando bondad.
No sé si el senador Merlano tiene hijos o sobrinos. Pero me imagino que estos habrán creído, por el ejemplo visto, que llegar al Senado de la República significa quedar eximido de cumplir la ley.
Claro que también podrán entender que los ciudadanos estamos cada vez más hastiados del abuso de los funcionarios en este sentido. La reacción de la gente lo demuestra.
Aquí tuve la duda de seguir este artículo por uno de estos dos caminos: la doble moral de la gente que se va lanza en ristre sobre los funcionarios que cometen estos abusos, pero que al mismo tiempo no tienen el menor recato de buscar la manera de burlar la ley en cualquier circunstancia de su vida ciudadana.
(Entiendo la inestabilidad social que genera el mal ejemplo de la persona que por su figuración pública se espera de ella el mejor comportamiento, y no lo hace. Por eso, dirán algunos, no se pueden poner en el mismo nivel las implicaciones del mal comportamiento de un senador o un policía, y las de un ciudadano del común). Pero...
Y el segundo camino (que podría derivarse del primero) es insistir en el ejemplo que debemos dar los adultos.
Porque para la formación de nuevos ciudadanos es tan importante el ejemplo de un senador o de un policía como el de un ciudadano del común; los jóvenes que están formando su carácter moral aprenden más de lo que ven que de lo que les dicen. Si queremos construir una sociedad mejor necesitamos dar ejemplo de buen comportamiento; es una responsabilidad de todos, y sí que es cierto, de los funcionarios.
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