En Medellín trataron de convencerla, pero solo ese acento del Caribe pudo hacerlo. A Caterine Ibargüen, un cubano la puso en lo más alto del atletismo mundial.
Era duro cambiarla. Con el salto alto había llegado a títulos suramericanos y hasta los Juegos Olímpicos de 2004. Por eso, la idea del triple, por muchos buenos registros que atesorara, era algo complicado. Pero el cubano Ubaldo Duanny supo llegar a ella.
"Mi entrenador ahora en la universidad fue el que me hizo dar el cambio al salto triple. Mucha gente ayudó en mi proceso, como Wílder Zapata y Regla Sandrino, mis entrenadores en Antioquia, pero el cambio lo di con Ubaldo", contó Caterine antes del viaje a Corea del Sur, donde tiene el salto más grande de su historia.
Mañana, a las 9:45 p.m., Caterine saltará al campo del estadio de Daegu para enfrentarse con las mejores del salto triple. Su intento de 14.99 metros, logrado hace tres semanas en Bogotá, además de convertirse en el récord suramericano, igualó la mejor marca de la temporada, con la cubana Yargeris Savigne.
"No pensamos que fuera a llegar tan rápido a ese nivel de pelear los primeros lugares. Se esperaba que para los Olímpicos estuviera cerca de los 15 metros, pero se adelantó varios meses. Está muy ilusionada con una posible medalla", comenta Julio Roberto Gómez, uno de los caudillos del atletismo colombiano, y quien la conoce desde que llegó de Apartadó hace más de una década.
Esa 'badea' de trasero que decían sus entrenadores que tenía, ya no existe más. "Es la única mujer que se siente y se ve mejor con menos nalga", dice entre risas el presidente de la Liga de Antioquia, Luis Lorduy, exsaltador. Bajó casi nueve kilos, está por debajo de los 70 y cerca de los 15 metros en el salto. Está tan cerca del oro en el Mundial, que ya nadie la cambia de su salto: el triple.
Pico y Placa Medellín
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