El fútbol olímpico empezó como deporte oficial de los Juegos en 1908, con triunfo de Gran Bretaña. Y luego se jugó en 1912, 1920, 1924 y 1928, con triunfos de Gran Bretaña, Bélgica y Uruguay (los dos últimos).
Era, en la práctica, una Eurocopa con algunos invitados, ninguno más célebre que Uruguay que, además, fue campeón y fascinó con su fútbol. Y de inmediato el fútbol se convirtió en el deporte estrella de los Juegos: el de más público y, por ende, el que más dinero dejaba al Comité Olímpico Internacional.
El presidente de la Fifa, el francés Jules Rimet, entendió que su organismo, que ya contaba cuarenta y ocho miembros y crecía cada año, tenía que hacer su propio torneo: La Copa Mundo.
Y Jules Rimet le marcó a la Fifa el camino universal del fútbol al elegir a Uruguay como sede del primer Mundial a jugarse en 1930, y elegida en 1929, contra toda la presión de los europeos que, entonces, se creían dueños del balompié. ¿Dónde queda Uruguay?, preguntaban los europeos, y el viaje duraba un mes largo en barco.
Rimet, con su prestigio, pudo convencer a cuatro países europeos para integrar al mundo: Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania.
Y en América se reunieron Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, México y Estados Unidos.
Así nació el campeonato que hoy mueve millones de dólares y mantiene en vilo a la gente durante el Mundial que se juega cada cuatro años. No hay una notica de la tierra que mantenga la atención global por más de unos días, el Mundial lo hace por un mes. Es la Fifa la primera empresa multinacional. Y tiene 208 miembros, más que los de la Onu.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8