Hoy quiero compartir con ustedes una carta de un amigo respecto de la situación por la que pasó uno de sus familiares y que refleja el suplicio de miles de personas desplazadas por la violencia en Colombia.
"Alexánder, esposo de una prima mía, vino desde Belén de Umbría (Risaralda) para Acción Social de Medellín (entidad de la Presidencia de la República, en este caso para la reparación de las víctimas), remitido desde la misma entidad en Pereira.
Resulta que el padre de Alexánder fue asesinado por el Eln hace tiempo y, por lo tanto, participó del programa para la reparación de las víctimas, junto con otros familiares. Culminó el proceso y le informaron a fines del año pasado que ya podía venir a reclamar la indemnización. Sus familiares pudieron venir a Medellín, pero él no, por razones laborales. Esta semana pudo hacer el viaje a Medellín.
Después de recibir malos tratos (no solo él sino la mayoría de las personas allí), le dijeron que la "doctora" Clara no quería firmar la orden hasta el 20 de enero. Dicha firma es lo único que le hace falta para poder retirar el dinero que, según le informaron en Pereira, ya se encontraba en la cuenta del Banco Popular (el resto de sus familiares ya hicieron sus respectivos retiros). Lo mismo les dijeron a todas las otras personas que estaban allá: que dicha señora no firmará las órdenes de pago hasta el 20 de enero, sin razón alguna.
La razón por la que te escribo esto es porque me parece muy injusto que una entidad, que es la encargada de ayudar a que la iniquidad de un país como Colombia disminuya, brinde tan malos tratos a personas que en su gran mayoría, si no son todos, han sufrido, muchos de avanzada edad, que realizan grandes recorridos como los de Alexánder. Como son personas que hacen parte de un sector vulnerable, los tratan como les parezca. Creo que aunque sean personas de escasos recursos, por lo menos les deben dar una razón entendible de por qué un funcionario del gobierno no les quiere firmar un documento para recibir lo que el Estado ya les concedió.
Aunque es posible que exista una razón, lo que me indigna es que no se las informen, y que personas como Alexánder, repito, que no es el único que venía desde otras ciudades intermedias de Colombia, ahora estén tratando de conseguir permisos de sus empleos o gastando más dinero del poco que tienen para seguir luchando por obtener una indemnización ya concedida por el Estado, pero negada por alguien.
Esto, sumado a muchos malos tratos que no quiero detallar para no hacer más extenso el ya largo mensaje.
Hermano, no sé al fin por qué te escribo esto, es sólo que me dio mucha tristeza y mezcla de ira fusionada con impotencia. Disculpas por lo tedioso del mensaje, pero por lo menos me desahogué".
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