<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
EMBAJADOR... TAKE... TAKE
  • EMBAJADOR... TAKE... TAKE |
    EMBAJADOR... TAKE... TAKE |
Por RAMIRO VALENCIA COSSIO | Publicado el 13 de diciembre de 2013

Si hacemos un poco de memoria, desde el discurso de posesión del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, sabíamos, sin lugar a engaños, que no era pera en dulce. Mejor dicho, "desde el desayuno sabíamos cómo iba a ser el almuerzo".

Fue un discurso en el cual más que como alcalde se presentó como un "presidente alterno", haciendo inclusive planteamientos de alcance nacional y casi exigiendo al presidente Juan Manuel Santos a consensuar sus decisiones con él.

Pero lo que parecía una posición imperial, debido a su inexperiencia, ya que la Alcaldía de Bogotá era su primer cargo que iba a desempeñar en su vida, en realidad se trataba de realizar su sueño de convertir a la ciudad capital en la "Petrópolis".

El comportamiento durante estos ya casi dos años así lo demuestra. Ha desafiado a casi todas las autoridades nacionales y demostrado poco respeto por las normas que nos rigen como si se tratara de una rueda suelta.

No podemos olvidar que él se levantó en armas contra el sistema establecido y por eso hizo parte de la subversión.

No obstante, al haberse desmovilizado y aparentemente haber entrado al "sistema", sus actuaciones en el Congreso, pero sobre todo en la Alcaldía nos indicaron que pareciera seguir subvirtiendo el orden legal. Mejor dicho, se le podría aplicar el dicho: "vaca ladrona no olvida el portillo".

La gota que rebosó la taza fue el tema de las basuras.

No obstante que las varias entidades del Estado le advirtieron que la forma como estaba haciendo el cambio de sistema violaba la ley, él desconoció dichas advertencias. Como decía el humorista Hebert Castro: "se pasó la advertencia por la faja".

Nadie le está cuestionando que haya pretendido optimizar el servicio, ahorrar en beneficio de los bogotanos o incluir a los recicladores. Todo lo podía lograr pero respetando la ley.

Los discursos incendiarios e incitadores del alcalde Petro, me excusan para seguir sacando argumentos para demostrar que él no se ha reintegrado de verdad al ordenamiento jurídico que nos rige y que él juró acatar y defender.

Y ahora resulta la tesis peregrina, apoyado por muchos, que el hecho de ser elegido por voto popular el tratamiento legal y disciplinario debe ser diferente.

El Ministro de Justicia, el presidente del Senado y otros resultaron petristas pero nada dijeron cuando la Procuraduría sancionó a otros ochocientos alcaldes, a veintitrés gobernadores, y a varios parlamentarios y concejales. ¿Por qué?

Más extraño aún que el representante de las Naciones Unidas en Colombia se haya abusiva y abiertamente entrometido en nuestros temas internos, diga que va a pedir cita a la Procuraduría para pedirle cuentas sobre el fallo y revisar el expediente.

Aún más preocupante que el nominado embajador de Estados Unidos en Colombia y sin todavía ser nombrado, Kevin Whitaker, se haya atrevido a inmiscuirse en nuestros asuntos internos y a dar declaraciones importantes.

Si el gobierno defendiera nuestra dignidad y soberanía, habría tenido una posición fuerte con ese señor representante de las Naciones Unidas y de pronto advirtiéndole al gobierno de los Estados Unidos que el "placet" al nombramiento del embajador nominado queda aplazado mientras no declare él y el gobierno americano el respeto a nuestra soberanía y a las decisiones de nuestras autoridades.

En otros palabras, que no nos gusta la actitud de un embajador TAKE... TAKE.