Quinto domingo de Pascua
"Dijo Jesús: En casa de mi Padre hay muchas moradas, si no, os lo habría dicho. Me voy a prepararos un sitio. No perdáis la calma. Creed en Dios; creed también en mí". San Juan, cap.14.
Cuentan que una vez el Señor quiso conversar cara a cara con sus hijos.
-"Yo, se quejó un pescador, sólo tengo unos troncos y unas hojas de palma...".
-"Constrúyete una choza, dijo Dios. Cuando llegue el invierno, recoge nuevamente tus aparejos y échate a andar en busca de otra tierra".
Como los pescadores, muchos de nosotros caminamos de ideología en ideología, de actitud ante la vida a otra actitud, siempre nómadas. El Señor sabe nuestra zozobra. Pero si le buscamos sinceramente, al acampar aquí y allá, vamos edificando, como dice el prefacio de difuntos, una mansión eterna en el Cielo.
-"Señor, dijo un obrero sin trabajo, apenas he logrado levantar un cuartucho, con cartones y una madera vieja que me dio el último patrón".
-"Pero no te quedes ahí, dijo el Señor amablemente. Lucha, aspira, busca, no te resignes".
Otros nos parecemos a los obreros cesantes. Nunca tuvimos una educación religiosa. Apenas logramos defendernos de la vida con una fe incipiente, semejante a un instinto religioso. El Señor nos dice que no debemos quedarnos ahí. Es necesario luchar, aspirar a más, buscar, no resignarnos.
-"He logrado, dijo un albañil, conseguir unas tejas, un poco de cemento, arena que me trajo la creciente del río y algunas piedras".
-"Fabrícate una alcoba. Pero le abrirás una ventana hacia el oriente. Una vivienda sin ventanas sólo mira hacia dentro. Allí cerca plantarás un árbol y con él crecerá tu esperanza".
Algunos de nosotros apenas logramos improvisar un aposento para abrigarnos.
El Señor nos invita a abrirnos a la luz, a la vida, a la confianza.
-"Yo, explicó un empleado, pude comprar a plazos un terreno. ¿Qué puedo hacer?".
-"Puedes levantar una casa poco a poco, para albergar a tu familia. Pero acoge también allí la paz, la alegría, el amor".
Quienes hemos recibido el don de la fe y una adecuada formación cristiana ya hemos edificado una casa. Estamos, pues, llamados a vivir plenamente el bautismo, el gozo de la Pascua, la vocación de la familia, el diálogo constructivo y fraterno.
-"¿Y yo Señor?" (Este era un hombre rico).
-"Debes levantar una torre. Allí podrás vivir con los tuyos y compartir con los demás. No cierres nunca el corazón porque secarías la fuente de tu dicha".
Al recibir más de lo ordinario, otros tenemos el deber de acoger a los demás, de repartir con ellos, de tenderles la mano y edificar un mundo distinto.
"En casa de mi Padre hay muchas moradas". Muchos modos de ser, muchas formas de amor, muchos senderos que conducen a igual plenitud. Muchas fórmulas para construir al hombre, muchas recetas para fabricar la felicidad.
"Cuando me vaya y os prepare un lugar, os llevaré conmigo". Ese día no habrá sobre la tierra desigualdad ninguna. Ya los hombres no habitarán en tiendas de campaña.
(Publicado el 17 de mayo de 1981).
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