La luz al final del túnel para los 33 mineros atrapados en la mina San José, en Chile, está cada vez más cerca. Familiares, periodistas, autoridades, rescatistas y la población mundial, tienen puestos los ojos en Copiapó, esperando a que por el ducto diseñado para el rescate se asome el primer hombre que le dará vida a este milagro.
"Regresen a sus casas con tranquilidad y tengan presente que la buena noticia está cerca", advirtió ayer el ministro de Minería, Laurence Golborne, al dirigirse a los familiares de los hombres que a 700 metros de profundidad esperan pacientemente reencontrarse con sus seres queridos.
El funcionario confirmó que se realizó un cambio en el martillo de la excavadora para asegurar que la ruptura sea adecuada y con un máquina en óptimas condiciones.
Sobre el plazo establecido para por fin rescatar a la totalidad de los mineros del fondo de la mina, Golborne mencionó que estaría entre tres o diez días más, dependiendo de las "decisiones técnicas que se tomen en materia de encamisamiento", las cuales estarán claras una vez se rompa al punto establecido en las próximas horas.
Ante la expectativa y la ansiedad sobre el desenlace de este milagroso capítulo de la historia de la minería, el ministro de Salud chileno, Jorge Mañanich, que coordina todo lo que tiene que ver con la integridad física de los obreros, indicó que el rescate de los operarios comenzaría el próximo martes.
Hasta algunos familiares se atrevieron a decir que ya habían hecho contacto en horas de la madrugada, pero que el Gobierno no les quería informar de la situación para no crear falsas expectativas.
Así que la vigilia que inició desde hace dos meses aún no terminará para estas personas que le dieron el nombre de Esperanza al campamento, hasta abrazar a cada uno de sus parientes y ser testigos únicos de este increíble momento.
Por eso, los rumores sobre la inminente salida crecen hora tras hora. Sin embargo, el proceso de rescate tiene sus riesgos y el hecho de que la perforadora llegue al punto de evacuación no garantiza que rápidamente estos hombres pisen de nuevo tierra firme.
Lento pero seguro
Los rescatistas buscan asegurar la vida de los 33 mineros por lo que esperarán el tiempo necesario para traerlos a la superficie sanos y salvos.
El plan B se encuentra a pocos metros de la zona por donde se evacuarán los hombres. Esta excavación, realizada por la máquina T-130, es la ruta al cielo para estos valientes que de forma organizada y paciente aguardan su renacer.
El chileno Horacio Vergara trabaja en este plan y le dijo a EL COLOMBIANO cuales son los riesgos que se asumen en este proceso.
Según el experto, el diámetro del ducto es de 80 centímetros y se encuentra en su fase final.
"Hay algún desprendimiento de roca por lo que la operación se hace un poco más lenta. La rocas están cayendo dentro de la mina y son los mismos mineros los que están haciendo el movimiento del material".
Vergara asegura que para evitar este desprendimiento se debe encamisar el ducto, lo que retrasaría un poco más el proceso que además es una labor con cierto grado de complejidad.
"El plan B está perforando en 80 grados, lo que hace más riesgoso la operación de encamisar", continúa.
Tras llegar al punto de contacto, relata Vergara, se procederá con el ingreso de la cápsula que saque al primer minero.
En caso de que la cápsula se atasque en el recorrido, hay una escotilla de salida y por medio de un arnés regresarían al punto de partida para realizar nuevamente el proceso.
Por esta razón, los mineros serán organizados de la siguiente manera: primero saldrán los más ágiles, quienes serán los encargados de probar el sistema, después se procederá a evacuar a los más débiles y por último a los más fuertes.
Asimismo, el experto asegura que como es una operación sin precedentes, nunca antes realizada en el mundo, hay que tener sumo cuidado en todas las etapas del proceso y al final poder celebrar el éxito del rescate.
Los mineros están dotados de equipos de protección donados por Japón, tanto para proteger la vista como para otros factores que puedan poner en riesgo su salud.
También hay unos refugios adecuados para que reciban los primeros auxilios y sean aislados junto a sus familiares antes de ser trasladados en helicópteros al hospital de Copiapó, donde serán estabilizados en caso de alguna descompensación de salud.
La variabilidad de la operación dependería de cómo sea el comportamiento de los primeros mineros que lleguen a la superficie.
"A partir de eso se determinará si sólo se realiza la evacuación en la noche o se procede con la operación de forma continua con los lentes adecuados para mitigar la luz solar", dice Vergara.
Las cápsulas habilitadas para el proceso son cuatro. Tres desarrolladas por el astillero de la Armada de Chile y una más construida por los ingenieros que se encargan de llevar a cabo el plan B.
Éstas han sido sometidas a un exhaustivo análisis de riesgo, pues serán las herramientas claves de uno de los rescates más esperados de los últimos años.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4