Siete años de trabajo, esfuerzo y sacrificio, le han permitido al cartagenero Wílmer Cabrera forjarse una próspera carrera en los Estados Unidos. Allí, jugando en el Long Island Rough Riders, cerró su carrera como futbolista activo e inició su trasegar como entrenador, actividad que lo tiene hoy como técnico de la Selección Sub-17 de dicho país.
Santa Fe, América, Millonarios, Tolima, Chicó, Independiente (Argentina) y Sport Herediano (Costa Rica), fueron los equipos en los cuales este colombiano forjó una destacada carrera deportiva que le permitió hacer parte de la época dorada de la selección Colombia. Hace poco fue tentado para trabajar en el combinado patrio, sin embargo, no se dieron las condiciones y decidió seguir con la U.S. Soccer.
Cabrera tuvo su primer fogueo mundialista en 2009, cuando la sede del mundial fue Nigeria, y allí en primera ronda hizo parte del Grupo E junto a España, Emiratos Árabes y Malawi saliendo segundo y debiendo enfrentar en octavos de final a su verdugo, Italia.
El nacional se encuentra por estos días en Bogotá con la Sub17 de Estados Unidos afrontando juegos amistosos ante Colombia. Siente que el buen nivel del fútbol juvenil en el país es para soñar, pero considera que hace falta terminar el corto circuito que existe en el paso al elenco principal.
¿Cómo podría describir todo lo que ha sido su proceso en los Estados Unidos?
Ha sido algo muy duro, pero muy satisfactorio, porque ve uno el resultado del trabajo. Todo inicio de proyecto es difícil, en cualquier etapa de la vida, cualquier faceta, cualquier profesión; pero cuando uno sabe que al final lo resultados van a ser lo que se espera, entonces vale la pena.
¿Uno de sus objetivos puede ser manejar una selección Colombia de mayores?
Yo vivo el día a día. Hoy soy el técnico de la selección Sub17 de los Estados Unidos con un programa que se llama ‘de residencia’ y eso es lo que hago y lo que pienso, lo que va a pasar mañana no lo sé. Me preparo pensando en que algo vendrá, pero no lo puedo definir ya que estoy en un deporte que es el fútbol, donde se va día a día.
¿Pero le gustaría?
Decir que a uno no le gustaría dirigir la selección del país donde nació sería loco de mi parte porque es como el tope, el nivel más alto para cualquier entrenador, en cualquier deporte.
¿Y si le ofrecen en un futuro la mayor de Estados Unidos?
Esa es una suposición, lo único que hay ahora es que soy técnico de la Sub17, eso es lo que hay y en eso estoy, trabajando y dedicando toda mi energía a ello.
¿Cómo es ese programa del que usted hace referencia?
Se inició con jugadores como Landon Donovan, Oguchi Onyewu, con deportistas que hoy son la base del equipo principal. Se hizo pensando en que los mejores jugadores pudieran interactuar y tener un desarrollo juntos, razón por la cual viven unidos, practican todos los días y estudian juntos. Es algo que ya lleva 12 años y ha sido muy positivo para la federación ya que la de Estados Unidos es la única selección que ha estado en todos los mundiales Sub17.
Usted viene trabajando con selecciones menores, ¿cómo ve el trabajo que en este aspecto se ha venido haciendo en Colombia?
Ha sido muy bueno, Colombia está trabajando muy bien y por eso estamos acá. Con la Sub17 Ramiro Viáfara ha hecho un buen trabajo, quedó cuarto en el pasado mundial e hizo una buena presentación. La Sub-20 también, y ahora hay mucha expectativa para el mundial, lo que pasa es que no hay ninguna transición, ninguno de esos jugadores llega a la selección de mayores y no vamos al mundial allí, lo que significa que hay un corto circuito, una brecha que hay que subsanar ya que Colombia se mide, no por lo que hagan los equipos menores o el femenino, sino por lo que haga el mayor.
¿Mentalmente cómo define usted al futbolista estadounidense?
Es muy competitivo, muy disciplinado, son muy responsables y quieren ser los mejores, es algo muy positivo que tienen ellos.
¿El equipo que hoy dirige, tiene un estilo diferente al clásico de Estados Unidos o puede llegar a marcar una diferencia?
No sé si va a marcar una era diferente porque son muchachos, terminamos el ciclo y pasan a otros equipos, universidades. Lo que estamos tratando de hacer es sembrar un estilo de fútbol donde ellos tengan personalidad, sepan qué hacer con la pelota, tengan un conocimiento táctico y básico del deporte que los lleve a sobresalir donde quiera que vayan.
Este equipo tiene nueve jugadores de origen latino, ¿este toque qué le aporta al equipo?
Es la cultura de los Estados Unidos, allí el fútbol lo practica el anglo, el afroamericano, el latino, el oriental, el europeo y por eso acá tenemos una mezcla de todos porque esa es la cultura. Ellos son los que sienten el fútbol, quieren jugar.
Esa es una de las razones que ha permitido el crecimiento de la MLS…
La MLS es una liga joven, pero muy organizada y bien planificada, eso ayuda y por ello lo jugadores ahora sueñan y desean estar vinculados a ella, lo que es un punto muy alto. Antes ningún jugador joven pensaba en hacer parte de la liga, hoy ya miran los equipos, ven los partidos, conocen sus jugadores y hay una conexión.
Allí precisamente ya hay referentes colombianos como Juan Pablo Ángel, Freddy Montero, ¿eso ha abierto el mercado para los colombianos?
Naturalmente, lo están haciendo muy bien y por eso es que hay más jugadores nacionales. Si no estoy mal, la mayor cantidad de jugadores suramericanos vienen de Colombia.