Dejaron sus vidas, desocuparon sus cuentas bancarias, armaron maletas, empacaron los patines. La ilusión del patinaje colombiano los atrajo con la brillantez del oro. Un trío de extranjeros dejó su país para aprender de los mejores del mundo.
Para la brasileña Talita Arroyo fue darle un cambio total a su vida. A sus 26 años, y con el cartón de publicista debajo del brazo, su vida dio un vuelco cuando decidió que en Bogotá subiría su nivel.
"Es parte de la preparación para los Juegos Panamericanos de 2011. Me fui para Bogotá, por mi cuenta, y allá vivo y trabajo, la idea es estar hasta mediados del próximo año y buscar un buen futuro", dice Talita, entrenada por el colombiano Ramiro Riveros en su país, pero quien compite en todos los torneos nacionales en el circuito colombiano.
Talita vive con una colombiana, compañera de casa, pero que no tiene nada que ver con el patinaje. Allí aprendió el español, se mantiene activa en competencia,. y pretende subir su nivel, a la vez que trabaja. "Estoy de freelance en publicidad, hago trabajos de vez en cuando. Después veré si me quedo en Colombia, tanto patinando como trabajando".
Para Jorge Bolaños fue cruzar el Rumichaca y llegar a la mejor casa. El ecuatoriano, principal carta de su país, arribó a la capital del país y se aloja en la casa del entrenador de la selección Colombia, Elías del Valle.
"Sí, soy el único que puedo decir que tengo a un técnico campeón del mundo en mi casa. Llegué por iniciativa propia, pero con el apoyo primero de la Federación, luego de la Liga de Guayas, pero finalmente toca siempre sacar algo del propio bolsillo", sostiene Bolaños, quien ya parece un colombiano más cuando está en la pista.
Jota, como lo llaman, sabe de su crecimiento desde que está en casa de los campeones del mundo, y duerme junto al entrenador ganador.
Otro que se fue para la casa de patinador fue Eduardo Mollinedo, un guatemalteco, quien aterrizó hace un par de meses en la casa de Felipe Avendaño, en el municipio de Sabaneta.
"Mi entrenador es de esta tierra (Javier Botero) y me hizo el contacto para estar acá por mis buenos resultados en los Juegos Centroamericanos. Estoy bajo el comando de Rogelio Ospina, y cada vez aprendiendo más", sostiene Eduardo, corredor de un país que crece de la mano del Choco , un técnico paisa con cuatro años de trabajo en esa nación.
Talita, Eduardo y Jorge llegaron a Colombia del mejor, a buscar un futuro. Claro, están con el mejor.
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