La vida académica en la Universidad de Antioquia se vio alterada, hace poco más de una semana, por dos sujetos encapuchados que entraron a una clase de ingeniería a exigirle al profesor el cambio de las notas de los reprobados. ¡Qué escena tan condenable, y dentro del campus!
Con toda firmeza, las directivas de la universidad advirtieron de su negativa para ceder al chantaje.
No faltaba sino que se consientan presiones y maniobras que echarían al traste con la independencia y seguridad de los maestros para evaluar sus cátedras.
No es posible que haya alumnos que piensen que mediante la violencia y el anonimato pueden vulnerar la seriedad y costumbres del Alma Mater. Pedidos tan vulgares nos dejan atónitos, pero al tiempo nos exigen sumarnos y respaldar la actitud de los docentes frente a tales despropósitos. ¡Esos intimidadores merecen, sí, pero un cero!
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4