La Oficina de Patentes de la Superintendencia de Industria y Comercio (adscrita al Ministerio de Comercio) otorgó la patente a EPM y la Universidad de Antioquia por la creación del "Horno autorregenerativo para la fusión de materiales no ferrosos y tratamiento térmico", con capacidad para procesar 200 kilos de material.
Con esta decisión, dijeron fuentes de las dos entidades, la Superintendencia protege la fabricación de un novedoso desarrollo tecnológico con promisorias perspectivas comerciales. A mediano plazo dicha tecnología podría diversificarse a otros usos, como la fundición de materiales ferrosos.
El producto beneficiará principalmente a la industria de la fundición, que hoy trabaja con métodos artesanales y altamente contaminantes.
Indicaron que una empresa local fabricaría el producto para su venta en los mercados nacional e internacional.
En general, el aparato podrá ser utilizado para tratamientos térmicos y procesos de fundición de materiales no ferrosos, como el aluminio, el latón y el cobre, que hoy se desarrollan a través de métodos muy artesanales, poco eficientes y altamente contaminantes.
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Lo desarrollará Indisa
El gerente General de EPM, Juan Esteban Calle Restrepo, dijo mediante comunicado de prensa que la patente del horno de crisol será tercerizada, para posibilitar su fabricación en serie y su posterior comercialización. "Previo estudio de mercado, nos decidimos por Indisa S.A., una empresa de ingeniería con un alto potencial de internacionalización y crecimiento, fundada por un grupo de profesores de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), que fabrica piezas industriales de alta tecnología y que emplea mano de obra local".
Asimismo, explicó que los esfuerzos de mercadeo se enfocarán en principio en el Valle de Aburrá, donde se asienta un número importante de empresas de fundición, pero la meta es llegar en poco tiempo a otras regiones colombianas e incursionar en los mercados latinoamericano y norteamericano, donde estos procesos se trabajan también en condiciones muy domésticas.
"Este producto de tecnología limpia modificará de manera positiva las actuales condiciones de trabajo de la industria de la fundición y de sus operarios, impactándola positivamente en términos de competitividad y salud ocupacional, y generando múltiples ahorros sociales y económicos", indicó Calle, recién posesionado en la gerencia de EPM.
El origen del proyecto
El producto nació de un proyecto creado por el Grupo de Investigación Gasure de la U. de A., que ganó una convocatoria de EPM en 2007, para apalancar y promover iniciativas de innovación en el marco de su Sistema de Investigación y Desarrollo, adoptado por la organización desde 2004.
"Caracterización de empresas de alta temperatura del Valle de Aburrá", fue el tema propuesto por el Grupo Gasure para indagar las variables y los tipos de energéticos usados por estas industrias.
El equipo fue liderado por el científico Andrés Amell Arrieta, ingeniero Mecánico de la misma universidad, magíster de la Universidad Nacional y especialista en implicaciones económicas de las variaciones de la temperatura ambiente en la operación de centrales térmicas a gas, quien fue, a la postre, el inventor del producto final.
Con este producto, dijeron EPM y la Universidad de Antioquia, "aspiramos a modificar los actuales procesos de la industria de la fundición, obsoletos y dañinos para sus operarios y para el medio ambiente, de acuerdo con los resultados arrojados por la investigación encomendada a la universidad".
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