Un cambio de política que significa una revisión caso por caso de los aproximadamente 300.000 inmigrantes que enfrentan una posible deportación en cortes federales, anunció ayer la secretaria de Seguridad Nacional de E.U., Janet Napolitano.
El Gobierno de ese país demorará por tiempo indefinido la deportación de muchos inmigrantes sin autorización para estar en el país que no tengan antecedentes penales y les ofrecerá la posibilidad de solicitar un permiso de trabajo. Las autoridades concentrarán sus esfuerzos en deportar a delincuentes que ya han sido declarados culpables y a los que pudieran ser una amenaza a la seguridad nacional.
A pesar del anuncio, los promotores de una reforma a la inmigración, dicen que el Gobierno no ha cumplido su promesa de solamente deportar a "lo peor de lo peor".
Sin embargo, Napolitano dijo que "desde el punto de vista del orden y la seguridad pública, los recursos de Seguridad Nacional deben continuar centrados en nuestras prioridades".
Un alto funcionario del Gobierno explicó que demorar las decisiones de deportación en casos para personas no delincuentes permitiría la deportación más pronta de criminales. El aplazamiento no daría a los inmigrantes indocumentados una vía hacia la legalización, pero les permitiría solicitar permisos de trabajo.
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