Solo hay que arrastrar el Gardinus. No pesa toneladas. Tampoco hay que ensuciarse las manos con tierra o tener cuidado si se sale el agua como siempre ocurre cuando se transportan materas de un lugar a otro de la casa.
Porque esta estructura metálica, que ocupa medio metro cuadrado, creada por Sara Caicedo y Felipe Londoño, está lista para pasar, por ejemplo, del balcón al comedor, sin mucho esfuerzo.
Viene en una caja y es modular: se puede armar desde un nivel hasta tres; está soportada en aluminio que no se oxida al contacto con el agua, y las plantas van sobre una lona. ¿Y a dónde va a parar el agua? a una bandeja dispuesta al final de la estructura que la recoge. Fácil de administrar, sin duda.
Detrás de este objeto de diseño de Milagros Urbanos, la empresa que estos esposos bogotanos crearon, está la solución a una necesidad, pero también toda una filosofía de vida.
Para imitar
En el mundo hay diversas corrientes, una de ellas es la de Cero Kilómetros, esa que sugiere consumir los productos que están cerca a la zona donde usted vive.
Menor huella de carbono, implica comerse una zanahoria o una fresa de cultivadores locales, que la que se deriva de usar aquellos productos que tienen que importarse.
Como también lo es utilizar lo que se necesita. O, ¿cuántas veces toca botar un vegetal almacenado en la nevera, del que se utilizó solo un poco y que termina por pudrirse?
Otro gran motivador de esta iniciativa es la posibilidad y el deleite que implica cortar un par de hojitas directo de la mata y utilizarlas en sus preparaciones gastronómicas.
En los tres Gardinus, de tres niveles cada uno, que Felipe y Sara tienen en la casa, mantienen sembradas aromáticas o legumbres.
"Sembrar orgánicamente", dice Sara, es la alternativa que ellos promueven. Controlan los químicos que les echan y luego, saben lo que comen.
Conocen, por experiencia, que las lechugas necesitan más luz y van arriba y que los tomates sí dan en esta estructura. Eligen el gran ventanal que tienen para dejar la torre de aromáticas y creen que es parte de la diversión aprender de cada planta que eligen sembrar.
Saben que no cambia lo elemental: la luz y los nutrientes son la vida de la plantas, y por ello, le pusieron al Gardinus unas ruedas con las que es posible mantener el objeto de diseño en un lugar de la casa, que sirva como decoración, pero que se pueda mover cuando lo necesiten sus habitantes naturales.
Ellos enseñan que no hay que transformar la casa para rodearse de verde y disfrutarlo luego en la mesa. Es parte de la agricultura urbana, esa que Sara y Felipe enseñan a concretar.
En la página www.milagrosurbanos.com se encuentran opciones de sus productos y vínculos con más información.
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