En un verdadero "cajero" para los ladrones se ha convertido el barrio Belén Fátima.
Esto lo comentan algunos tipeadores y ciudadanos en el lugar, debido a los constantes robos que ocurren en el sector, los cuales se han intensificado en los últimos meses a cualquier hora del día o de la noche.
Sin embargo, lo peor, dice Ángela Montoya, habitante del sector y propietaria de una tienda, es que no sólo les hurtan grandes cantidades de dinero, bolsos u objetos personales sino que han llegado hasta el punto de querer llevarse sus propiedades sentimentales más preciadas.
Por ejemplo, en su caso particular a "Pancho", su perro, un Bulldog Inglés.
"Como a la una de la tarde unos señores me dijeron que no me iban a robar plata, pero que les entregara al perro", relató Ángela, quien todavía no logra reponerse del susto.
Negándose a la exigencia de los hombres, corrió con el animal hasta una de las habitaciones de la casa, donde funciona su negocio, y allí se escondió hasta que éstos huyeron del lugar, no sin antes advertirle que volverían por "Pancho".
Desde que ocurrió el incidente han pasado más de ocho días, pero su temor, como el de muchos habitantes del lugar, es constante pues aseguran que los robos son frecuentes.
"A mí ya me han atracado dos veces y me ha tocado ver cómo le roban a peladas cuando se bajan de los buses pero, la verdad, no me he atrevido a denunciar", admitió la joven.
Aunque algunos valientes tratan de perseguir a quienes cometen estos actos no siempre logran atraparlos y cuando lo hacen, aseguran, los delincuentes son liberados al poco tiempo.
"Apenas vimos que le robaron a una pelada salimos a perseguir a los ladrones y hasta alcanzamos a coger a uno, pero fijo lo soltaron al otro día", expresó Orlando Quintana, quien visita constantemente el barrio.
Para él, lo que deberían hacer las autoridades es instalar alarmas por cuadras para que los vecinos puedan alertar inmediatamente a la Policía cuando se presente cualquier incidente.
Camilo Cardona, otro habitante de Fátima, se quejó por la falta de presencia de la Policía.
Hace casi dos semanas robaron la tienda donde trabaja y, según él, las autoridades llegaron casi treinta minutos después cuando los ladrones ya habían escapado.
"Encerraron a los que estaban acá en un baño y los amenazaron con pistolas. Como no pudieron abrir la caja, se la llevaron completa", relató.
El joven agregó que la situación se ha empeorado desde octubre del año pasado y que, aunque a veces pasa la Policía custodiando la zona, la presencia es precaria.
"Algunos días uno ve que pasan dos Policías a pie pero esta situación ya es inmanejable. Lo que necesitamos es que pongan un CAI", dijo.
Miravalle también sufre
Habitantes del sector de Miravalle también se quejaron por los constantes hurtos que ocurren en el lugar en donde los ladrones han llegado a llevarse materas y tapas de los contadores de agua.
"Hay mucho ladrón y vicioso por acá. Esto se volvió horrible y hay que mantener la plata muy bien guardada", afirmó Rodrigo Sierra, quien sostuvo que los ladrones no respetan ni día ni hora para cometer sus fechorías.
Ante la crítica situación, los vecinos de estos dos sectores esperan que se ejecute, cuanto antes, una acción definitiva que garantice que sus barrios dejen de ser los "cajeros" en los que se han convertido.
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