Inquietos están los habitantes del barrio Córdoba, zona noroccidental de Medellín, quienes no comprenden qué está ocurriendo con su parroquia.
Una de las principales preocupaciones de la comunidad tiene que ver con el manejo de los recursos del templo que, según ellos, no están siendo invertidos en pro del desarrollo de la comunidad.
"Nosotros no queremos fiscalizar al párroco, pero sí queremos saber qué se está haciendo con los dineros que se recogen en Semana Santa, Navidad y en las colectas dominicales", comentó Lila Alzate, líder comunal.
Al igual que ella, otros líderes del barrio manifestaron con malestar que desde que llegó el padre Antonio José Gutiérrez, hace 14 años, no se observa en el barrio una labor de verdadero acompañamiento social y pastoral.
"Nosotros necesitamos una persona que esté al frente de proyectos sociales con la comunidad y eso no se ve acá. Mucha gente no ha vuelto a la iglesia del barrio por ese motivo", manifestó Jorge Arbey Rojas.
Además, según los líderes, resulta incomprensible que una parroquia con un patrimonio de 1.200 millones de pesos, representados en propiedades, se encuentre deteriorada y sin ningún impacto social en la comunidad.
No hay respuesta
De acuerdo con las versiones de los líderes varias veces le han propuesto al padre Antonio que se realice un consejo parroquial para evaluar las inconformidades de la comunidad, sin embargo, él se ha negado.
"Yo no he querido hacer el consejo porque los que están reclamando quieren fiscalizar en qué se invierten las cosas y quieren ser administradores en la parroquia pero las cuentas aquí están muy claras", dijo el padre Antonio Gutiérrez.
El sacerdote agregó que el dinero recolectado en las eucarísticas y eventos se invierte puntualmente en los costos de mantenimiento del templo, en pagar impuestos, empleados y en ayudar a las personas de escasos recursos del barrio.
"Yo quedé de conversar con las personas inconformes para saber qué se podía hacer, pero ellos no tuvieron la paciencia de esperar a que lo hiciéramos y me acusaron", aseguró el sacerdote.
Sin embargo, los líderes argumentan que, ante las negativas del párroco, solicitaron una respuesta por parte de la Arquidiócesis de Medellín que, según ellos, aún no se ha manifestado con claridad.
Este diario trató de comunicarse con la Arquidiócesis para conocer su posición sobre la situación pero no fue posible el contacto.
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