Quienes le hablan al oído a Juan Manuel Santos, dicen que el hoy Presidente de la República pasó los últimos 20 años de su vida preparándose para ser la primera autoridad del país.
Su tío abuelo, Eduardo Santos Montejo, ocupó la misma dignidad y, siendo muy joven, Santos fue cadete en la Escuela Naval de Cartagena. Se graduó como economista y administrador de empresas e hizo cursos de posgrado de Economía, Desarrollo Económico y Administración Pública en la Escuela de Economía de Londres y la Universidad de Harvard.
Fue becado por la Fundación Fulbright en la Escuela Fletcher de Leyes y Diplomacia, al igual que por la Fundación Newmann de Periodismo en la Universidad de Harvard.
Es también Doctor en Leyes (Honoris Causa) y fue profesor de Economía Política en la Universidad de los Andes, en Bogotá.
Además de la disciplina y la austeridad que le inculcó su madre, Clemencia Calderón Nieto, el nuevo Presidente de Colombia recuerda de su niñez la decisión que, siendo un bachiller tomó con sus padres, de vincularse a las Fuerzas Militares.
"Yo era el consentido de mi papá (Enrique Santos Castillo), nos llevaba siempre los 20 de julio a ver desfilar a los militares y cuando le dije: 'Quiero irme para la Armada', mi papá se llenó de orgullo, le veía esos ojos irradiando amor y admiración", dijo en una ocasión Santos a Colprensa.
Luego de su paso por el Ejército Nacional le siguieron sus estudios y, posteriormente, el inicio de una vida pública, que se consolidó con 9.004.221 votos de los colombianos que lo eligieron para que dirigiera los destinos del país.
Brilló con luz propia
Desde muy joven, Santos ha estado vinculado a la vida pública nacional. Sus logros son variados y reconocidos por gremios y líderes dentro y fuera del país, y sus colaboradores cercanos lo definen como un líder con capacidad de trabajo y resultados contundentes, don de mando, visión de futuro, disciplina de estudio, presencia y credibilidad internacional.
En la década de los 70, como representante del país ante la Organización Internacional del Café, cuando existía el sistema de cuotas, consiguió la más alta cuota mundial cafetera que haya exportado Colombia.
En los 80 regresó al país para asumir como subdirector del diario El Tiempo.
César Gaviria Trujillo lo designó, en 1991, como el primer ministro de Comercio Exterior.
También estuvo en el proceso de creación y arranque de Proexport, Bancoldex y Fiducoldex.
Durante ese mismo gobierno fue escogido por el Congreso como el último designado presidencial que se tuvo en el país, y fue en representación del Partido Liberal, en el cual militó hasta hace 8 años, cuando empezó a acompañar al hasta hoy presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez.
En el gobierno del conservador Andrés Pastrana Arango, fue ministro de Hacienda y Crédito Público, cargo en el que sobresalió por su aporte al proceso de recuperación económica por la que pasaba el país en ese momento, porque evitó un cese de pagos y porque modificó el régimen de transferencias territoriales que garantizó recursos para la educación y la salud del país.
Ya en el gobierno de Álvaro Uribe, aceptó el cargo de Ministro de Defensa, en su segundo gobierno, en el que fue el principal ejecutor de la política de Seguridad Democrática.
Esa etapa de su vida pública le dio más fuerza a sus aspiraciones presidenciales y al reconocimiento de los colombianos, que el pasado 20 de junio, lo demostraron en las urnas. Durante su paso como Mindefensa, las Fuerzas Militares dieron golpes como la muerte de "Raúl Reyes" y la Operación Jaque, en la que quedó libre Íngrid Betancourt y un grupo de 14 secuestrados por las Farc.
Desde que hizo el lanzamiento de su candidatura a la Presidencia de la República, Santos anunció que mantendría las principales políticas de presidente Álvaro Uribe. Ofreció liderar un Gobierno de "unidad nacional que realice el tránsito de la seguridad a la prosperidad democrática".
Entre sus promesas de campaña, y hoy ejes importantes de su plan de gobierno, Santos planteó programas sólidos en lo social para combatir el desempleo, luchar contra la pobreza y garantizar el acceso a la salud y a la educación de los colombianos.
Apoyo incondicional
"He aprendido de algo que leí alguna vez: que la educación que se les da a los hijos es como el pájaro a sus polluelos y es enseñarles a volar solos. Los principios y los valores son importantísimos, como las brújulas y los mapas a los que acude uno cuando está perdido y si uno tiene principios y valores, tomar decisiones es más fácil y encontrar el destino es más fácil. Es lo mismo con un país, se pone una meta, una visión, porque el que no sabe para dónde va, nunca llega", dijo a Colprensa el Presidente de la República.
Su compañía fiel está representada en su familia, conformada por su esposa, María Clemencia Rodríguez Múnera y sus tres hijos, María Antonia, Martín y Esteban.
"Los hijos son lo más maravilloso que uno tiene en la vida y uno se mata por los hijos, para que ellos sean mejor que uno y que tengan un país mejor que el de uno", afirmó a Colprensa Santos, quien con su esposa, se ha encargado de educarlos para que con el ejemplo de audacia, inteligencia y honestidad de su familia, logren sus metas.
María Clemencia, de madre antioqueña, afirma que si hay algo que caracterice a su esposo es "la disciplina. Es un hombre inmensamente organizado, claro en sus cosas. Y hemos tratado de mostrarles a nuestros hijos, que lo más importante es la familia".
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