En 2006, el 19 por ciento de los habitantes de República Checa sabía que la tasa de costos financieros era vital para hacer un préstamo y se estimaba que el analfabetismo sobre temas económicos y financieros alcanzaba el 80 por ciento.
Hoy, cinco años después, luego de la implementación de un programa del Gobierno, que contó con la participación del sector privado, las ligas de consumidores y otros organismos, ese porcentaje disminuyó ostensiblemente, a poco menos del 50 por ciento.
Durante el segundo Taller de Educación Financiera que terminó ayer en Medellín, Dusan Hradil, director adjunto de Mercados Financieros del Ministerio de Hacienda de República Checa, contó que esa fue la experiencia exitosa que se desarrolló en su país y que se puede replicar en Colombia, de acuerdo con las necesidades.
Sin embargo, antes que pensar en educación financiera, hay que evaluar el estado de la educación en general. Datos como el que dio la directora del Icfes, Margarita Peña, que dijo que el 40 por ciento de la gente está por encima del nivel mínimo de lectura, dejan claro que el trabajo por hacer es enorme.
Para María Mercedes Cuéllar, presidente de la Asociación Bancaria, una población educada económicamente trae beneficios para todos. Para la gente, es importante porque puede tomar decisiones adecuadas a la hora de tomar un crédito. Y para la banca, no habría problemas con las obligaciones financieras que toma la gente con estas entidades. Dijo que ese es un solo ejemplo de los muchos casos en los que todos ganan.
Más que información
Para Alejandro Gaviria Uribe, decano de Economía de la Universidad de Los Andes, la educación financiera no solo se circunscribe a información, sino que debe dirigirse a la formación.
"Que esta formación haga parte de las competencias ciudadanas básicas. La situación no se soluciona con unas clases, requiere un proyecto integral. Por ejemplo, que haya una economía del comportamiento en el que el ahorro esté presente. Además, tenemos que definir el papel de las instituciones formales. Se necesita un alfabetismo financiero", sostuvo el catedrático.
En ese sentido, Margarita Peña reconoció que los asuntos financieros han sido ajenos al sistema educativo, a pesar de que están presentes en la vida cotidiana. Por eso, sostuvo que en Colombia se tienen que aterrizar conceptos de las matemáticas, de la cívica al manejo financiero para mejorar las competencias.
Así las cosas, ¿se necesita una cátedra financiera? La experta responde que el currículo escolar está lleno de requerimientos que los docentes y estudiantes tienen que hacer. "La estrategia es que con la libertad curricular que existe, que los docentes apoyen a los estudiantes en el aprendizaje de esta materia".
El taller fue convocado por el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras, adscrito al Ministerio de Hacienda.
Pico y Placa Medellín
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