Con el fracaso ayer, de la séptima reunión de la Comisión de Concertación Salarial quedó cerrada la posibilidad de que el ajuste del salario mínimo en Colombia para el 2011 se lograra por consenso entre el Gobierno, los empresarios y los trabajadores.
Tras hora y media de sesión y luego de que las partes no cedieran en sus posiciones, culminó el encuentro, por lo que le corresponderá al Gobierno expedir el decreto en el que se fijará la asignación salarial mínima que regirá el próximo año para cuatro millones de colombianos.
Julio Roberto Gómez, secretario General de la Confederación General del Trabajo (CGT), manifestó que "no hubo acuerdo porque el sector empresarial, en condiciones absolutamente inaceptables, se plantó en el tres por ciento de aumento. Un incremento de 515 pesos diarios es una humillación para la clase trabajadora".
El dirigente también expresó que "se espera que el Gobierno sea mucho más inteligente que el sector empresarial y decrete un aumento salarial por encima del tres por ciento".
"Nosotros alcanzamos a plantear un reajuste del seis por ciento, que equivale a 30 mil 900 pesos, de tal manera que esperamos que el Gobierno tenga en cuenta esa petición de los trabajadores", dijo Gómez, quien insistió en que el sector privado apeló al argumento de que un mayor aumento generaría inflación y desempleo "lo cual no es cierto".
Cero y van cinco
Con el decreto que expedirá el Gobierno en las próximas horas, será el quinto año consecutivo en el cual el reajuste al salario mínimo lo fije el Ejecutivo.
Durante las reuniones los empresarios mantuvieron la oferta inamovible del tres por ciento, mientras las organizaciones sindicales llevaron tres propuestas de incremento: una del 12 por ciento, otra de 9,5 y una tercera, de 7,7 por ciento.
En las últimas horas los voceros de los trabajadores sugirieron que podrían aceptar un aumento del cinco por ciento, pero ese ofrecimiento nunca llegó.
En las discusiones para aumentar el salario mínimo terció el vicepresidente de la República, Angelino Garzón, quien manifestó en distintos escenarios que el ajuste del tres por ciento, ofrecido por los empresarios, era insuficiente.
Garzón también afirmó que Colombia necesita ir más allá de la definición del aumento del salario mínimo y, por el contrario, debe definir una política integral en materia salarial.
"No se necesita modificar la ley y la Constitución para encontrar una metodología mucho más ágil, que no solo permita concertar el salario mínimo, sino que creo que Colombia debería avanzar también en una política integral salarial y, por ejemplo, debería haber un salario mínimo para un profesional, otro salario mínimo para un técnico y tecnólogo", precisó el funcionario.
"La experiencia ha demostrado que los países con los mayores niveles de competitividad en el mundo entero se caracterizan por la generación de empleos decentes y salarios justos. En América Latina ya varios países han avanzado en políticas de incrementos de salarios por encima de la inflación y las consecuencias han sido bien interesantes. No es con salarios bajos como vamos a consolidar el desarrollo", dijo.
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