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HISTÓRICO
Dalí sigue vivo en la memoria
  • Cadaqués, una población capaz de albergar los personajes más excéntricos y atrevidos. Escritores, artistas plásticos, músicos, se han instalado allí.
    Cadaqués, una población capaz de albergar los personajes más excéntricos y atrevidos. Escritores, artistas plásticos, músicos, se han instalado allí.
  • Autor

Ana Cristina Nicholls O.


 Profesión:
Periodista

Nacionalidad:
Colombiana


 Contexto
Dos personajes que han vivido en Cadaqués, España, desde hace varias décadas cuentan su relación con Salvador Dalí, el excéntrico pintor español que sigue vivo en la memoria de muchos.Jhon y Dennis son gemelos y fueron bautizados por el polémico artista como Cástor y Pólux, dándoles un rango de semidioses helenos. Dos personajes muy vitales que hoy cultivan olivos y que antes hicieron parte del jet set internacional al lado de su famoso amigo.Presentamos una entrevista realizada por la periodista antioqueña Ana Cristina Nicholls Ortiz, radicada en Barcelona, España, hace seis años y medio y donde terminó un posgrado en Reporterismo, además, trabajó en el Consulado General de Colombia allí. Eugenio Salvador Dalí i Doménech nació en Figueras en 1904 y murió en ese mismo lugar el 23 de enero de 1989.El pintor y escultor, que se integró en el grupo de poetas y artistas conocido posteriormente como la Generación del 27, se reconoció como pintor y escultor, representante del surrealismo. Un hombre de un alto perfil, que nació para llamar la atención no sólo por su arte sino también por su manera particular de ser. Un personaje brillante, auténtico, que impactó la sociedad de su época.
    Autor Ana Cristina Nicholls O. Profesión: Periodista Nacionalidad: Colombiana Contexto Dos personajes que han vivido en Cadaqués, España, desde hace varias décadas cuentan su relación con Salvador Dalí, el excéntrico pintor español que sigue vivo en la memoria de muchos.Jhon y Dennis son gemelos y fueron bautizados por el polémico artista como Cástor y Pólux, dándoles un rango de semidioses helenos. Dos personajes muy vitales que hoy cultivan olivos y que antes hicieron parte del jet set internacional al lado de su famoso amigo.Presentamos una entrevista realizada por la periodista antioqueña Ana Cristina Nicholls Ortiz, radicada en Barcelona, España, hace seis años y medio y donde terminó un posgrado en Reporterismo, además, trabajó en el Consulado General de Colombia allí. Eugenio Salvador Dalí i Doménech nació en Figueras en 1904 y murió en ese mismo lugar el 23 de enero de 1989.El pintor y escultor, que se integró en el grupo de poetas y artistas conocido posteriormente como la Generación del 27, se reconoció como pintor y escultor, representante del surrealismo. Un hombre de un alto perfil, que nació para llamar la atención no sólo por su arte sino también por su manera particular de ser. Un personaje brillante, auténtico, que impactó la sociedad de su época.

  • ?Cástor y Pólux? lo recuerdan hoy…
Después de recorrer dos horas de camino desde Barcelona se llega a Cadaqués, el famoso ?pueblo de pescadores?, un lugar que a pesar de los años sigue intacto y es una de las más bellas poblaciones de la Costa Brava, (por no decir del mundo, como afirmaba Salvador Dalí).

Con el tiempo, este paisaje formaría parte especial de las imágenes Dalinianas y de la historia de los artistas, excéntricos del mundo e intelectuales que lo visitaron. Un pueblo incomunicado por su difícil acceso, con rocas talladas por el fuerte viento de la tramontana, de casonas siempre blancas, con tejas naranja y buena vista al Mediterráneo; compuesto de gente que admitía las locuras de Dalí y a los personajes ?rarísimos? que allí llegaban y nunca se sabía de dónde. Una población que vivía lejos del mundo y del tiempo, donde la modernidad e historia se unían proporcionando esa extraña mezcla de la que muchos son protagonistas.

Jhon y Dennis Myers fueron buena parte de esa historia glamorosa y creativa, dos gemelos extraordinarios que son los coletazos de una época gloriosa, disparatada y libre que sólo se podía vivir allí. Era el momento en el que sólo en aquel lugar podía suceder eso; Dalí, un genio excéntrico y comunicado con el exterior, devorador de ciencia y sueños, era un artista que podía pintar lo que quisiese pero que a la vez pretendía ser diferente. Nada más aparecer en Cadaqués vestidos con camisas de seda, chalecos anudados y readaptado estilo renacentista, fascinaron a todos por su belleza y clase. Dalí los adoptó inmediatamente y les otorgó un rango distinguido en su grupo. Los bautizó como Cástor y Pólux, rango de semidioses helenos.

De Londres a Cadaqués
Llegaron a España siendo unos jóvenes bellísimos que salían en las revistas Rollings Stone y Vogue. Bellos, refinados, agudos y originales, no eran sólo postura, eran finos de alma. Tenían veinte años cuando empezaron a posar para el británico Cecil Beaton, uno de los más grandes fotógrafos del mundo de la moda, el cine, el teatro, la literatura y la música, para el cual la belleza era algo perfecto.

Dicen que el artista siempre les reiteró que cualquier persona podía tener algo bello, pero que eran pocos los que sabían aprovecharlo. Esa cualidad sólo podían tenerla las estrellas y la gente que tenía carisma, como ellos, que eran modelos que irradiaban vida y diferencia.

Más que un hogar
Tras unos veinte minutos de caminata desde el pueblo, por una carretera polvorienta y sin asfaltar se divisa una cabaña de piedra, en una zona llena de vegetación y animales de monte se encuentra su hogar, una casa preciosa que no acumula más que lo justo, ?El Paraíso?, dicen y así lo viven. Tienen un radiocasete pero no tienen cintas. ?¿Para qué?? Guardan cinco libros sagrados, un recopilatorio de las obras maestras de Velásquez y cuatro o cinco lecturas escogidas.

No se mueven en coche, ?¿Para qué? Andar es bueno para la salud?, y así en todo, pero no es una renuncia a la vida, de ermitaños nada, todo lo contrario, han escogido vivir rodeados de lo que les gusta, nada más, y a ser posible original. Allí están casi siempre los dos, idénticos, con los mismos gestos, unos rasgos muy finos y ademanes muy propios. Son jóvenes de espíritu, amantes de las mujeres y con una galantería única.

Más que historias
Cómplices y amigos, éstos singulares personajes tienen una vida llena de anécdotas que contar. Dennis, uno de los gemelos que vivió mucho tiempo con Dalí y que sale en los libros que hablan de su relación con lo mas vital y bello de lo que él se nutrió, debe marcharse a un pueblo cercano, por lo cual su hermano se presta ?graciosamente? a completar parte de la historia.

Jhon lleva más de 35 años en España, llegó antes que su hermano a Barcelona atraído por una mujer: Teresa, pero el calor de la ciudad hizo que fuera hacia la isla de Portlligat para estar con Elena. ?Amo a las mujeres?, dice Jhon con cierta picardía. Muchas mujeres han pasado por su vida, le han dado tres hijos y una de sus hijas ya un nieto, pero sólo cuatro de ellas han marcado su historia. Con las dos primeras tuvo una relación de siete años, la tercera, Lorena, ha sido su íntima amiga y con la cuarta acaba de tener una hija que nació en Nueva Zelanda.

Orgulloso de ella enseña sus fotos: ?Mi hija es una auténtica Maorí, ellos fueron los primeros pobladores que llegaron a Nueva Zelanda del Pacífico hace muchísimos años y según la leyenda, fueron guiados allí por el mítico navegante que llegó a este pueblo orientado por las estrellas?. Aunque expresivo al hablar, también es algo reservado para contar sus historias, le cuesta a veces tocar ciertos temas y el poco castellano lo dificulta, pero sólo con la expresión de su rostro y sus gestos lo relata casi todo.

El calor de comienzos del verano en Cadaqués ronda los 35 grados, saca de su bolsillo una pequeña caja de tabaco, arma un cigarro y lo fuma sin prisa, mientras, relata algunas historias de su relación con Dalí.

Una tarde especial
?Caminaba solo por la playa y Dalí me llamo desde su ventana, así lo conocí, ahí empezó nuestra amistad, una amistad que duró hasta dos años antes de morir él, porque ese fue el tiempo en que no lo vi más?. Cuenta que Dalí era un ser extraordinario, muy generoso e interesante, con el cual vivió muchas aventuras. ?Hicimos algunos viajes juntos, fuimos a París y nos hospedamos en el Hotel Moritz, fuimos en coche hasta Barcelona, íbamos en barca hasta Cap de Creus, era una vida muy buena?.

Jhon habla con nostalgia de ese tiempo, aunque dice que todas las épocas de su vida han sido buenas, las ha disfrutado al máximo, su juventud, su coquetería, los viajes, todos los años han sido valiosos para él porque cada uno ha sido diferente.

?Siempre viajábamos con Gala, era el gran amor de Dalí, una mujer llena de sensibilidad para el arte y muy atractiva física e intelectualmente. Muchos de los artistas cercanos a Dalí estuvieron enamorados de ella, pero ella sólo quería estar con él y así se lo hizo saber cuando le dijo alguna vez: ?No nos separaremos nunca…?.

Para Jhon la amistad con el artista y su mujer significó mucho. La verdad, nunca se consideraron frívolos ni hicieron gala de ello, contrario a lo que hacía su amigo. En ocasiones, se ha llegado a especular sobre cuántas cosas copió Dalí de los gemelos y no a la inversa, su manera de hablar, por supuesto, fue inconfundible.

Ahora hace un recuento de su vida y piensa que la ha disfrutado, que le quedan cosas por vivir, pero llevadas con más calma y tranquilidad; disfruta el día a día, su casa entre zonas verdes, la rutina diaria de bajar a Cadaqués en la mañana, entrar al bar a tomarse una cerveza, luego al casino a departir con unos cuantos amigos y su hermano, luego volver al bar, fumarse un tabaco y regresar a casa para dedicarse a las labores del campo.

Estos extraordinarios personajes siguen treinta años después fieles a Cadaqués, ahora lejos de las sedas y el champán francés, claman con orgullo que son campesinos dedicados al olivo porque lo ven como un pretexto romántico de la tierra, de lo español de antaño.

Los podan con delicadeza y parsimonia (como los campesinos originales dicen), uno encima en el árbol y el otro abajo, más que cortarlos los atienden.

A pesar de su intención de integrarse en el pueblo, de asumir sus costumbres, de repetir las expresiones más populares, ellos son diferentes y siguen siendo unos personajes maravillosos y puros en su estilo. Si en algo todos coinciden, es que Cadaqués no sería el mismo sin Jhon y Dennis.