Ese oficio de arrieros con el que se colonizaron tantos territorios en Antioquia se niega a morir en manos de don Carlos Mario Restrepo, quien recibió este legado de sus ancestros en tierras envigadeñas.
Desde las 3:00 a.m. ensilla las mulas la Chilindrina y la Piel Roja, (las dos que más quiere) y comienza su jornada en una tradición que se ha ido diluyendo con el tiempo y que ha sido el sustento de su familia por generaciones.
Este reportaje es un homenaje a esos hombres y mujeres laboriosos que a lomo de mula construyeron y siguen construyendo país, y a un oficio ancestral que se resiste a quedar en el olvido.
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